Curvas De Rivalidad

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La última vuelta estaba en marcha. Max mantenía una ventaja mínima sobre Checo, pero sentía el aliento del mexicano en la nuca, figurativamente hablando. Cada curva que tomaba parecía más ajustada, más peligrosa. Podía escuchar el zumbido del motor de Checo detrás de él, como si le susurrara que no bajara la guardia.

Max: "No se lo voy a dejar fácil." —Se murmuró mientras ajustaba su trazo en la curva 12, esa que siempre había sido su favorita.

Por el retrovisor, vio a Checo tomar la curva con una precisión casi perfecta. Había algo diferente en su estilo esta vez, algo más agresivo, pero igualmente calculado. Max lo reconoció al instante: Checo estaba dispuesto a arriesgarlo todo.

Los comentaristas llenaban las transmisiones con gritos de emoción. La multitud en las gradas estaba de pie, sin perder un segundo del duelo que se desarrollaba ante ellos. Era un espectáculo digno de una película, dos compañeros de equipo luchando como si fueran rivales de toda la vida. -

Christian Horner: "¡Vamos, chicos, mantengan el auto entero!" —Se escuchaba la voz del jefe del equipo en la radio, nerviosa pero emocionada.

Checo ignoró el comentario. Estaba demasiado concentrado en su objetivo: adelantar a Max.

Checo: —No me ganarás tan fácilmente, Max.

Aprovechó un pequeño descuido en la curva siguiente, logrando posicionarse a la par del neerlandés. Los dos autos casi rozaban sus alerones, mientras el público estallaba en un grito ensordecedor.

Max: —¡Ni lo sueñes, Checo!

La línea de meta estaba a solo unos cientos de metros. Max, con una maniobra magistral, bloqueó el intento de Checo de adelantarse, dejando claro que no iba a ceder ni un centímetro. Finalmente, cruzó la meta en primer lugar, apenas un suspiro antes que Checo.

Los autos disminuyeron la velocidad mientras regresaban al pit lane. El ambiente estaba cargado de adrenalina y tensión. Aunque ambos sabían que lo habían hecho bien, el orgullo de la rivalidad seguía presente. -

Max bajó del auto primero, quitándose el casco y sacudiendo su cabello mojado por el sudor. Antes de que pudiera decir algo, Checo llegó junto a él, con una expresión que mezclaba exasperación y admiración.

Checo: —¿Siempre tienes que hacerme la vida tan difícil?

Max: —¿Y tú? Casi me sacas de la pista.

Ambos se miraron durante un momento que pareció eterno. Entonces, como si hubieran llegado a un acuerdo silencioso, rompieron en carcajadas.

A pesar de las bromas, ambos sabían que lo que había ocurrido en la pista no era solo un duelo amistoso. Había algo más profundo, algo que ninguno estaba listo para enfrentar todavía. -

Horas más tarde, en el hospitality de Red Bull, el ambiente era mucho más relajado. Los pilotos estaban reunidos con el equipo, celebrando la victoria doble. Pero mientras todos reían y compartían anécdotas, Max y Checo parecían atrapados en sus propios pensamientos.

Lando Norris se acercó a la mesa donde estaban.

Lando: —¿Qué pasa con ustedes dos? Parecen más tensos que un motor antes de estallar.

Checo: —Solo estamos cansados, Lando. No todo el mundo tiene tu habilidad para bromear hasta en el podio.

Lando sonrió, pero no insistió. Se retiró, dejando a los dos solos.

Max: —¿Te molesta que haya ganado?

Checo: —No me molesta que hayas ganado, Max. Me molesta que siempre te sientas tan confiado de que lo harás.

Max levantó una ceja, divertido por la respuesta.

Max: —¿Eso es un desafío?

Checo: —Llámalo como quieras.

La tensión entre ellos crecía de nuevo, pero esta vez había algo diferente en el aire. Era una mezcla de rivalidad, respeto... y algo más que ninguno de los dos podía nombrar.

Christian Horner interrumpió el momento, llamándolos a ambos para una reunión rápida con los ingenieros. Mientras se alejaban, Max no pudo evitar echar una última mirada a Checo, quien caminaba con esa confianza natural que siempre lo había irritado... y fascinado al mismo tiempo.

Max: "Esto se va a poner interesante." —Pensó mientras una pequeña sonrisa se formaba en sus labios.

La noche avanzaba y, aunque la carrera había terminado, la verdadera competición apenas comenzaba. Entre bromas, desafíos y silencios cargados de significado, Max y Checo se encontraban en una pista completamente nueva, una que no tenía banderas ni reglas claras. -

Las Sombras de Red BullDonde viven las historias. Descúbrelo ahora