El tiempo paso, checo logro el objetivo con tu plan de dejar a max en el peor estado posible, pues el fin de semana llego y el gran premio de belgica ya estaba aquí
El paddock estaba lleno de periodistas, técnicos y pilotos listos para retomar la competencia. Max llegó tarde, su caminar era lento, casi torpe. Llevaba puestas unas gafas oscuras que no podían ocultar las profundas ojeras bajo sus ojos. Su cuerpo lucía más delgado, su rostro pálido, y su usual aire de confianza había desaparecido.
Carlos Sainz, su mejor amigo, estaba al otro lado del garaje. Al verlo entrar, dejó de hablar con los ingenieros y caminó hacia él.
Carlos: "Max, tío, ¿qué te pasa? Te ves... mal."
Max forzó una sonrisa que no llegó a sus ojos.Max: "Nada, solo cansancio."
Carlos frunció el ceño, notando el temblor en las manos de Max y la forma en que evitaba su mirada.Carlos: "No me mientas. He sido tu amigo por años, sé que algo está mal. ¿Qué pasó? ¿Es por lo de Checo?"
El nombre golpeó a Max como un puñal. Su respiración se agitó, y sus ojos se llenaron de lágrimas que rápidamente apartó.
Max: "No quiero hablar de eso, Carlos. Estoy aquí para correr, nada más."
Carlos lo tomó del brazo y lo llevó a un rincón apartado, lejos de las miradas curiosas.Carlos: "Escúchame, Max. No eres una máquina. Si necesitas ayuda, dilo. No puedes seguir así, te estás destruyendo."
Max apartó la mirada, luchando por mantener su compostura.
Max: "No lo entiendes, Carlos. Todo lo que hago es por él, pero nunca es suficiente. Y no importa cuánto me esfuerce, siempre me rompe... siempre."
Carlos suspiró, apretando los hombros de su amigo.
Carlos: "Entonces déjalo ir, Max. No puedes seguir dejándote consumir por alguien que no te valora. Tienes que cuidarte."
Max negó con la cabeza, su voz quebrándose.
Max: "No puedo. Lo amo, Carlos. Lo amo, aunque me destruya."
Carlos lo abrazó, incapaz de encontrar las palabras adecuadas. Sabía que Max estaba atrapado en un ciclo del que no podría salir fácilmente.
En la pista, Max salió para completar sus vueltas de práctica. Pero el monoplaza no respondía con la precisión habitual, o tal vez era él quien no podía conectar con el auto. Sus tiempos eran mediocres, y su comunicación por radio era mínima, casi ausente.
Desde el pit wall, los ingenieros intercambiaban miradas preocupadas. Incluso Christian Horner notaba la diferencia.
Christian: "¿Qué le pasa a Max? No está en su nivel."
El ingeniero jefe negó con la cabeza, incapaz de responder.Mientras tanto, en el garaje, Checo Pérez observaba desde una distancia segura. Aunque mantenía su habitual compostura relajada, había un leve fruncir de su ceño que indicaba que algo no le era indiferente.
Cuando Max volvió al garaje, Carlos lo esperaba en la entrada.
Carlos: "Tuve mejores vueltas cuando empecé en karts, Max. Esto no eres tú."
Max se quitó el casco y las gafas, dejando al descubierto unos ojos rojos por la falta de sueño.Max: "Quizás ya no soy el mismo, Carlos. Tal vez eso es todo."
Carlos lo miró, incrédulo.
Carlos: "No digas eso. Eres uno de los mejores, pero si sigues así, vas a hundirte más. ¿Por qué no hablas con alguien? Conmigo, con quien sea."
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Las Sombras de Red Bull
Romansa**"Sombras de Red Bull"** sigue a Max Verstappen y Sergio "Checo" Pérez, dos pilotos de élite en el equipo Red Bull Racing, que parecen ser grandes amigos fuera de la pista. Sin embargo, debajo de esa fachada de camaradería, hay una tensión palpable...