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Unión de Dos Universos




Jim

No podía creerlo. Spock me pidió matrimonio.

El momento fue solemne y cargado de emociones, como él. Apenas lo procesé, y una extraña mezcla de felicidad y nervios me invadió. Para nuestra boda, acordamos que él organizaría una ceremonia vulcana en Nuevo Vulcano, mientras yo prepararía una al estilo humano.

Había algo tan simbólico en esto: dos culturas, dos tradiciones completamente diferentes, uniéndose como lo hacíamos nosotros. Después del nacimiento de Kira, ya éramos una familia, pero ahora sería oficial, un vínculo inquebrantable que trascendía planetas y costumbres.

Sin embargo, no todo era dicha. Mi madre había fallecido dos meses después de que Kira naciera. Aunque su ausencia pesaba en mi corazón, decidí que la mejor forma de honrarla era organizar mi boda como ella lo hubiera hecho, siguiendo los consejos que probablemente me habría dado, y con la alegría que siempre quiso para mí.

Cuando no estaba organizando la boda o lidiando con el papeleo de la Enterprise, me sumergía en la cultura vulcana. No podía permitirme el lujo de cometer un error en la ceremonia. Cada costumbre, cada gesto tenía un significado profundo, y quería que todo fuera perfecto para Spock y su familia.

Se preguntarán que fue del pon-far de spok,  Kira fue el resultado de esa intensa semana, su pasión y posesividad no dejaron lugar a dudas sobre lo que sentía por mí.

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Spock

La organización de la ceremonia vulcana no requería tantos preparativos como la humana, pero debía ser impecable. Vulcano, incluso en su reconstrucción, era una tierra de solemnidad y tradiciones milenarias. Nuestra unión mental sería el centro de la ceremonia, un acto íntimo y trascendental donde nuestras mentes y almas se entrelazarían para siempre.

Mientras trabajaba en los detalles, el doctor McCoy, como siempre, decidió darme uno de sus “consejos humanos”.

—Déjeme decirle algo, señor Spock. Sé que los vulcanos prefieren la lógica, pero Jim está aprendiendo sus costumbres para la boda. Le sugiero que haga lo mismo.

—¿Qué puedo aprender de una boda humana, doctor? —pregunté con genuina curiosidad.

—Para empezar, no sea tan serio. Las bodas humanas son pura emoción; una montaña rusa que no puede controlarse. Mi punto es: deje salir su lado humano.

La idea me desconcertó, pero también me intrigó. Jim dedicaba tanto esfuerzo a comprender mi mundo que parecía lógico corresponder.

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Jim

Conforme pasaban los meses, mi carpeta de organización se llenaba de detalles: reservé el salón, escogí las flores, hice las citas para los trajes, seleccioné la comida, los manteles y hasta las invitaciones. La boda humana no era solo una ceremonia, era una celebración de la unión de dos personas y sus familias.

Cuando le mostré a Spock mi carpeta, su reacción me hizo reír.

—No comprendo por qué hay tantas cosas en esta carpeta, Jim.

—Porque las bodas humanas son diferentes, Spock. No es solo un ritual, es una fiesta de unión, un acto sentimental y físico.

A pesar de su escepticismo inicial, noté que Spock estaba haciendo un esfuerzo por entenderlo, y eso significaba el universo para mí.

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La Ceremonia Vulcana

El día de nuestra ceremonia en Nuevo Vulcano llegó seis meses después. Spock me entregó un traje tradicional vulcano, elegante y austero, que simbolizaba el equilibrio entre la lógica y la pasión. La ceremonia se llevó a cabo bajo el cielo anaranjado de Nuevo Vulcano, rodeados de su familia y amigos más cercanos.

La unión mental fue… indescriptible. Sentí a Spock en mi mente, su calma, su fuerza, su amor profundo. Era como si nuestras almas se hubieran fusionado en una danza eterna. Esa noche, por primera vez, nuestras emociones fluyeron entre nosotros sin barreras.

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La Ceremonia Humana

Poco después, llegó el día de nuestra boda humana. Me desperté solo, siguiendo el antiguo mito de que trae mala suerte ver al novio antes de la ceremonia. Uhura llegó para ayudarme con Kira, mientras Chekov y McCoy supervisaban los últimos detalles.

El traje que había escogido era un clásico blanco con una capa elegante, pero lo que más me emocionaba era ver a Spock en el altar.

Cuando la ceremonia comenzó, Uhura llevaba a Kira en brazos y caminó al frente llevando los anillos, haciendo que mi corazón casi estallara de orgullo. Después, fue mi turno. Caminé hacia el altar y vi a Spock sonreír. No era la típica sonrisa contenida de un vulcano; era sincera, vulnerable, y sus ojos brillaban con emoción.

El juez habló, pero sus palabras se desdibujaron en mi mente. Solo tenía ojos para Spock, para ese hombre que ahora era mi esposo ante todas las leyes humanas y vulcanas.

Cuando escuché: “Puede besar al novio”, todo lo demás desapareció.

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La Fiesta

Esa noche, durante la fiesta, tuvimos nuestro primer vals como esposos. La música llenaba la sala, pero para mí, solo existía Spock. Sentía su mano en mi cintura, sus ojos fijos en los míos, y el mundo entero se desvaneció.

Bailamos como si nadie más estuviera allí, perdidos el uno en el otro. Ese momento quedó grabado en mi corazón para siempre: la unión perfecta de dos almas de mundos diferentes, pero destinadas a estar juntas.

Era el inicio de una nueva aventura, una que no cambiaría por nada en el universo.

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