La Primera Carrera

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El zumbido de los motores resonaba en el aire mientras Sergio, nervioso pero emocionado, ajustaba el sombrero que había elegido cuidadosamente para la ocasión. Era su primera vez como WAG, acompañando oficialmente a Max como su pareja al Gran Premio de los Países Bajos, la carrera de casa para Max. 

El paddock estaba abarrotado de periodistas, equipos y fanáticos, todos expectantes de la llegada de sus pilotos favoritos. Sergio sabía que su presencia causaría revuelo. Ser el príncipe doncel más admirado de Auresia y ahora pareja oficial de uno de los pilotos más exitosos de la parrilla aseguraba que todas las miradas estuvieran sobre él. 

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Cuando llegaron al circuito, Max salió del coche primero, abriendo la puerta para ayudar a Sergio. Tomó la mano del príncipe con una sonrisa de complicidad, ignorando las cámaras que destellaban a su alrededor. 

—¿Estás listo? —preguntó Max, su tono cálido y tranquilizador. 

—Un poco nervioso, pero sí —admitió Sergio, apretando suavemente la mano de Max. 

—No tienes que preocuparte por nada. Estás conmigo. 

Max lo guió a través del paddock, donde el bullicio se detuvo momentáneamente al verlos juntos. El príncipe de Auresia, con su porte impecable y su sonrisa característica, era una visión que capturó la atención de todos. Sergio se sentía expuesto, pero el brazo de Max alrededor de su cintura le daba seguridad. 

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En el hospitality de Red Bull, Christian Horner y Helmut Marko esperaban para darles la bienvenida. 
—Sergio, es un placer finalmente conocerte en persona —dijo Christian, estrechándole la mano con una sonrisa afable. 

—El placer es mío. He escuchado mucho sobre el equipo —respondió Sergio con amabilidad, adaptándose rápidamente al ambiente formal pero relajado. 

Max observaba con orgullo cómo Sergio se desenvolvía con naturalidad, encantando a todos con su carisma. 

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Cuando llegó el momento de que Max se preparara para la clasificación, Sergio lo acompañó hasta el garaje. 
—Volveré en un rato. Quédate aquí y disfruta del ambiente, ¿de acuerdo? —dijo Max, inclinándose para susurrarle al oído. 

—Estaré bien. Mucha suerte, Max —respondió Sergio, con una sonrisa que iluminó todo el garaje. 

Max no pudo resistirse a dejar un rápido beso en su mejilla antes de ponerse el casco, ignorando las risitas de los mecánicos y las miradas de curiosidad de los demás. 

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Durante la sesión de clasificación, Sergio se sentó en el hospitality, observando cada vuelta con atención. Cada vez que Max aparecía en pantalla, su corazón latía con fuerza, dividido entre la emoción y el nerviosismo. Los demás WAGs, entre ellos Lily y Alex, se acercaron a presentarse y charlar, haciendo que Sergio se sintiera más a gusto. 

—Es tu primera vez aquí, ¿verdad? —preguntó Alex con una sonrisa amistosa. 

—Sí, y es… más intenso de lo que imaginaba —admitió Sergio. 

—Te acostumbrarás. Pero prepárate para las cámaras; todos querrán verte junto a Max después de esto. 

Sergio rió, aunque no podía evitar pensar en el revuelo que seguramente seguiría. 

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Cuando Max consiguió la pole position, el paddock estalló en aplausos. Sergio se apresuró a regresar al garaje, donde Max lo recibió con una sonrisa radiante y los brazos abiertos. 

—¡Lo hiciste increíble! —exclamó Sergio, sin poder contener su emoción. 

—Lo hice por ti —respondió Max, abrazándolo brevemente antes de que los periodistas se acercaran para entrevistarlo. 

Sergio permaneció a un lado, observando con admiración cómo Max respondía a las preguntas con confianza. Aunque las cámaras giraban ocasionalmente hacia él, se mantuvo sereno, dejando que el momento fuera de Max. 

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Esa noche, mientras caminaban juntos por el paddock iluminado, Sergio se recostó ligeramente sobre el hombro de Max. 
—Fue increíble, Max. Pero tengo que admitir que no esperaba que fuera tan intenso. 

—Lo es, pero me alegra que estuvieras aquí conmigo. Hace que todo sea mejor —dijo Max, apretando su mano. 

Sergio sonrió, sintiéndose completamente feliz. Aunque había sido una experiencia nueva y un poco abrumadora, estaba dispuesto a repetirla tantas veces como fuera necesario. Estar junto a Max valía la pena.

La Joya de La CoronaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora