El bullicio continuaba, pero a medida que la noche avanzaba, el cansancio comenzaba a notarse en algunos. Mis padres se habían acomodado en el sofá con Charlie acurrucado entre ellos, y las conversaciones en la cocina entre Ale y Paulina ya eran menos ruidosas.
Cassie y yo seguíamos sentadas juntas con una manta cubriéndonos las piernas, y aunque intentaba prestar atención a lo que mi madre nos contaba sobre un viaje reciente, mi mente estaba en otro lado. Bueno, para ser honesta, estaba justo aquí, pero enfocada en Cassie, en cómo su mano se movía distraídamente sobre mi rodilla, en cómo su mirada de reojo parecía invitarme a olvidarnos de todo lo demás.
Deslicé mis dedos sobre su muslo, un toque suave al principio, como tanteando el terreno. Ella me miró rápidamente, sus labios curvándose en una sonrisa que era tan dulce como traviesa.
—¿Estás cansada? —le susurré, aunque la pregunta era más bien una excusa para justificar lo que venía pensando desde hacía rato.
Cassie inclinó un poco la cabeza, sus ojos brillando con diversión.
—Tal vez un poco. ¿Tú?
—Muchísimo —respondí, apretando un poco más su muslo y dejándole claro que no estaba hablando precisamente del cansancio físico.
—Bueno, creo que podríamos subir a... descansar—añadió, jugando con el borde de mi camisa con sus dedos.
Nos pusimos de pie, anunciando con voces tranquilas que estábamos cansadas y que íbamos a "dormir". Paulina nos lanzó una mirada desde la cocina, pero no dijo nada, limitándose a alzar una ceja mientras Ale se reía por lo bajo.
Tomé la mano de Cassie y la guié hacia mi habitación, intentando parecer casual, pero apenas llegamos al pasillo de arriba la fachada se vino abajo.
—¿Cuánto más crees que podíamos fingir eso? —murmuré mientras la empujaba suavemente contra la pared, mis labios encontrando los suyos con necesidad.
—No mucho más —respondió contra mi boca, sus manos subiendo por mi cuello hasta mi cabello.
Nos separamos un momento, solo lo suficiente para avanzar unos pasos más hacia mi habitación, pero no tardamos en volver a detenernos para otro beso. Sus manos buscaban mi cintura, y yo no podía evitar dejar que las mías viajaran por su espalda, atrayéndola lo más cerca posible.
—Casi llegamos —dije, aunque mis labios todavía rozaban los suyos.
—Eso espero —murmuró con un tono que me hizo sonreír.
Abrí la puerta de mi habitación, justo cuando una voz interrumpió nuestro momento.
—¡Cassie! —Era Paulina, quien nos alcanzó justo a tiempo para que mi frustración creciera exponencialmente.
Cassie giró la cabeza hacia ella, aunque no hizo ningún esfuerzo por separarse de mí.
—¿Sí?
—¿Crees que Charlie pueda dormir conmigo esta noche?.
Cassie parecía dudar, sus ojos moviéndose entre Paulina y yo. No dije nada, pero mi mano apretó con intención su cintura, lo suficientemente fuerte como para que entendiera que no estaba dispuesta a negociar más interrupciones.
—Claro, Pau. Pero cuídalo bien, ¿sí? Y no vayas a quitarle el cono, por ninguna razón —respondió finalmente.
Paulina asintió con una sonrisa satisfecha y desapareció hacia su habitación. Apenas la puerta se cerró, solté un suspiro, y Cassie se giró hacia mí, su sonrisa mezcla de diversión y deseo.
—¿Ahora sí? —preguntó en tono bajo, mientras sus manos volvían a subir por mi pecho hasta mi cuello.
—Ni una interrupción más —aseguré, tomando su rostro entre mis manos y volviendo a besarla con todo el deseo contenido de la noche.
ESTÁS LEYENDO
𝘽𝙄𝙍𝘿𝙎 𝙊𝙁 𝘼 𝙁𝙀𝘼𝙏𝙃𝙀𝙍 (ᴅᴀɴɪᴇʟᴀ ᴠɪʟʟᴀʀʀᴇᴀʟ)
FanfictieDany, la guitarrista estrella de The Warning, está atrapada en un bloqueo creativo que amenaza con poner en pausa su carrera. La fama, las giras y las expectativas del mundo entero pesan sobre sus hombros. En medio de su crisis, conoce a Cassandra u...
