30.- Gracias...

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La tarde era tranquila, pero el ambiente en el departamento de Cassie estaba cargado de una mezcla de emoción y nerviosismo. Estábamos a solo un día de los premios, y aunque tratábamos de tomárnoslo con calma, había un sinfín de detalles que resolver.

Cassie estaba sentada en el sofá, con las piernas cruzadas, mientras yo me movía por la sala pensando que anotar. Observándola, no podía evitar sonreír. Tenía una concentración adorable, con el ceño ligeramente fruncido y el bolígrafo tamborileando contra sus labios mientras pensaba.

—¿Así que realmente tenemos que escribir un discurso? —preguntó, rompiendo el silencio.

—No es obligatorio, pero es mejor estar preparadas —respondí, dejando un paquete de post-its  sobre la mesa frente a ella antes de sentarme a su lado.

Ella dejó escapar un suspiro y apoyó la cabeza en el respaldo del sofá.

—Esto es una locura, ¿lo sabes? Jamás imaginé que algo que escribimos juntas pudiera llegar tan lejos.

—Es una locura, pero una locura increíble —respondí, acariciando su rodilla con suavidad.

—¿Qué se supone que diga en un discurso? —preguntó, mirándome con esos ojos llenos de incertidumbre y emoción a la vez— Nunca he hecho algo así, Dany.

Me acerqué un poco más, colocándome de lado para mirarla de frente.

—Primero, respira. No tiene que ser perfecto. Solo tienes que hablar desde el corazón. ¿Por qué no empezamos por agradecer a las personas importantes?

Cassie asintió, tomando notas mientras yo continuaba.

—Por ejemplo, siempre puedes agradecer a tu familia, a nuestros equipos, y por supuesto, a los fans. Ellos son los que hicieron esto posible.

—¿Y si no ganamos? —preguntó de repente, sus dedos jugueteando nerviosamente con el bolígrafo.

—Entonces no pasa nada —respondí, tomando su mano y entrelazando nuestros dedos— El simple hecho de estar nominadas ya es un reconocimiento enorme.

La vi relajar un poco los hombros, aunque sus ojos seguían reflejando una pizca de preocupación.

—¿Y cómo es lo de la alfombra? —preguntó después de un momento.

Sonreí al darme cuenta de lo perdida que estaba en todo esto. Era uno de esos momentos en los que me recordaba lo diferente que había sido su vida de la mía hasta ahora.

—Bueno, la alfombra puede ser un poco abrumadora —admití— Hay cámaras, entrevistas rápidas, muchos flashes... Pero no tienes que preocuparte demasiado. Solo sé tú misma.

—¿Y si me tropiezo?

No pude evitar reírme, aunque rápidamente coloqué una mano en su mejilla para tranquilizarla.

—No te vas a tropezar, yo estaré ahí para sostenerte, lo prometo.

Cassie me lanzó una mirada divertida, aunque una sonrisa comenzaba a asomarse en sus labios.

—Eres muy buena en esto de tranquilizarme.

—Es porque me importas —respondí sin dudar, inclinándome para darle un beso suave en la frente.

La sentí relajar por completo en ese momento, y ambas nos acomodamos más cerca en el sofá. Mientras seguíamos discutiendo posibles ideas para el discurso, no podía dejar de mirarla. Había algo en la forma en que su cabello caía sobre sus hombros, en la forma en que sus labios se movían al leer en voz baja lo que había escrito.

Cassie levantó la vista, y al verme observándola, sus mejillas se tiñeron de un leve rubor.

—¿Qué? —preguntó, sonriendo con timidez.

𝘽𝙄𝙍𝘿𝙎 𝙊𝙁 𝘼 𝙁𝙀𝘼𝙏𝙃𝙀𝙍  (ᴅᴀɴɪᴇʟᴀ ᴠɪʟʟᴀʀʀᴇᴀʟ)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora