Llegamos a casa en completo silencio, excepto por el ruido sordo de las llaves cuando Cassie abrió la puerta. Dejé las maletas junto al sofá mientras ella caminaba directamente hacia el dormitorio sin decir una palabra. Observé cómo desaparecía por el pasillo, su figura tensa y sus hombros rígidos.
—Voy a descansar —dijo finalmente desde el marco de la puerta de nuestra habitación, sin mirarme directamente.
—Está bien —respondí, manteniendo mi voz tranquila.
Cassie cerró la puerta detrás de ella, y el sonido me dejó con una sensación de vacío que pesaba más de lo que quería admitir. Me quedé de pie en la sala, mirando las maletas como si fueran el reflejo físico del caos que habíamos traído con nosotras desde el coche.
Tomé aire y traté de calmarme. Sabía que insistir en hablar ahora solo empeoraría las cosas. Ambas necesitábamos espacio. Miré mi teléfono, revisando mensajes y correos sin prestarles demasiada atención, hasta que me detuve en uno particularmente breve de Paulina. Había enviado una foto de Charlie, su expresión traviesa mientras mordía lo que parecía ser un zapato.
"Sobrevivió la semana, aunque mi paciencia no tanto", decía el mensaje.
Decidí que era una buena excusa para salir un rato y despejar mi mente. Tomé las llaves del coche nuevamente y salí de la casa sin hacer ruido.
El camino a casa de mis padres fue breve. Paulina aún vivía allí, y aunque siempre decía que estaba buscando mudarse, parecía perfectamente cómoda ahi. Aparqué en la entrada y bajé del coche. Apenas toqué el timbre, escuché el ladrido inconfundible de Charlie desde el interior.
Paulina abrió la puerta con una ceja levantada, claramente sorprendida de verme.
—¿Tú? Al fin llegas, Charlie me iba a volver loca en cualquier momento —dijo con su habitual tono sarcástico.
—Hola, Paulina —respondí con un suspiro, intentando ignorar su comentario— Solo vine a buscar a Charlie.
Ella abrió la puerta por completo, dejando que Charlie saliera corriendo hacia mí. Su entusiasmo era contagioso, y me agaché para acariciarlo mientras saltaba alrededor de mis piernas.
—¿Cómo se portó? —pregunté, sin levantar la mirada.
—Como siempre, un desastre adorable —respondió, cruzando los brazos— Mordió un zapato, intentó subirse a la mesa, y no me dejó dormir más allá de las seis de la mañana. Básicamente, fue un pequeño tirano.
Sonreí a pesar de todo y acaricié a Charlie detrás de las orejas.
—Gracias por cuidarlo. Sé que puede ser un poco difícil.
—¿Un poco? —Paulina resopló, pero luego me miró con más atención— ¿Y Cassie? ¿No vino contigo?
—Está en casa, descansando —respondí con indiferencia, enderezándome mientras Charlie seguía a mis pies.
Paulina frunció el ceño, claramente no satisfecha con mi respuesta.
—¿Todo bien con ustedes? Porque si me hubieras preguntado hace un mes, habría jurado que no podían pasar ni cinco minutos separadas.
Suspiré, sin ganas de entrar en detalles.
—Estamos bien. Solo... cosas del viaje, ya sabes. Nada importante.
Ella me estudió por un momento, como si intentara decidir si insistir o dejarlo pasar.
—Bueno, si necesitas hablar, ya sabes dónde encontrarme —dijo finalmente, dándose la vuelta— Y la próxima vez, tráeme algo como agradecimiento por cuidar al monstruo, ¿sí? Chocolate, café, lo que sea.
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𝘽𝙄𝙍𝘿𝙎 𝙊𝙁 𝘼 𝙁𝙀𝘼𝙏𝙃𝙀𝙍 (ᴅᴀɴɪᴇʟᴀ ᴠɪʟʟᴀʀʀᴇᴀʟ)
FanfictionDany, la guitarrista estrella de The Warning, está atrapada en un bloqueo creativo que amenaza con poner en pausa su carrera. La fama, las giras y las expectativas del mundo entero pesan sobre sus hombros. En medio de su crisis, conoce a Cassandra u...
