26.-Valdrá la pena.

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La luz de la tarde entraba perezosa por las ventanas de mi departamento, bañando la sala en un tono dorado que normalmente habría encontrado relajante. Sin embargo, después de una semana de este silencio insoportable, ni siquiera el sol podía consolarme. Charlie dormía a mis pies, su pequeño cuerpo acurrucado contra el borde del sofá. Su respiración pausada y tranquila era el único sonido en la habitación, y envidiaba la facilidad con la que él podía desconectarse del mundo.

Había pasado una semana desde nuestra pelea. Una semana desde que Dany y yo habíamos intercambiado palabras que todavía me resonaban en la cabeza, golpeándome con fuerza cada vez que las recordaba. No nos habíamos buscado. Ninguna de las dos había intentado contactar a la otra, y eso dolía más de lo que quería admitir.

Suspiré, dejando que mi mirada se perdiera en el techo. Había repasado ese momento una y otra vez en mi cabeza, buscando dónde nos habíamos desmoronado exactamente. Todo había empezado con algo tan pequeño, tan insignificante, pero las cosas escalaron de una manera que no podía haber previsto. Y ahora estábamos aquí: dos personas que se amaban profundamente, separadas por el miedo y la frustración.

"Debería llamarla", pensé por enésima vez ese día. Mi teléfono estaba sobre la mesa de centro, brillando de forma tentadora bajo la luz del sol. Había días en los que lo tomaba, desbloqueaba la pantalla y me quedaba viendo su nombre en la lista de contactos, mi pulgar suspendido sobre el ícono de llamada. Pero siempre lo bloqueaba de nuevo, incapaz de dar ese primer paso.

Charlie se movió un poco, acomodándose mejor, y lo observé con una mezcla de ternura y tristeza. Él siempre había sido mi refugio, el pequeño pedacito de estabilidad que me mantenía firme incluso cuando mi mundo se desmoronaba. Pero ahora, ni siquiera su compañía podía aliviar la soledad que sentía.

—¿Qué crees que debería hacer, Charlie? —pregunté en voz baja, aunque sabía que no obtendría respuesta.

Él levantó una oreja, como si hubiera entendido mi pregunta, pero luego volvió a acomodarse. Era una respuesta tan buena como cualquier otra.

Pensé en ir a verla. En presentarme en su puerta y obligarla a hablar conmigo. Pero ¿y si no quería verme? ¿Y si lo que había dicho en el calor del momento realmente era lo que sentía? 

"Tal vez nunca debí salir con una fan"

Esas palabras seguían clavándose en mí como espinas, recordándome que, tal vez, había una parte de ella que nunca creyó que pertenecía a su mundo.

Pero no podía ignorar que yo también había dicho cosas hirientes. Había dejado que mi frustración se transformara en acusaciones y juicios que no eran del todo justos. Había una parte de mí que se preguntaba si también la había lastimado, si era mi orgullo el que estaba bloqueando cualquier posibilidad de reconciliación.

—¿Y si solo la llamo? —murmuré, más para mí misma que para Charlie.

Mis dedos juguetearon con la esquina de una manta que descansaba sobre mis piernas mientras intentaba reunir el valor. "Solo una llamada", me repetí mentalmente. Pero incluso mientras lo decía, sabía que la llamada no era lo que realmente quería. Quería verla. Quería estar frente a ella, mirarla a los ojos y sentir su presencia. Quería escuchar su voz sin la barrera de una línea telefónica entre nosotras.

Pero ¿sería lo correcto? ¿Acercarme después de todo lo que dijimos, después de cómo terminamos?

Levanté a Charlie de mis pies y lo acurruqué contra mi pecho, buscando en él el consuelo que no encontraba en mis propios pensamientos.

—¿Qué hago, Charlie? —pregunté de nuevo, mi voz un susurro.

Esta vez, él me miró, sus ojos oscuros y brillantes encontrando los míos. Fue una mirada breve, pero llena de una comprensión inexplicable. Tal vez estaba imaginando cosas, pero por un segundo, parecía que me estaba diciendo: "Haz lo que sientas en tu corazón".

𝘽𝙄𝙍𝘿𝙎 𝙊𝙁 𝘼 𝙁𝙀𝘼𝙏𝙃𝙀𝙍  (ᴅᴀɴɪᴇʟᴀ ᴠɪʟʟᴀʀʀᴇᴀʟ)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora