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El suave aroma a vainilla y flores llenaba mi tienda de maquillaje mientras organizaba los nuevos productos en los estantes. Era un día tranquilo, pero me encantaba estar allí, rodeada de todo lo que había construido con tanto esfuerzo y pasión. La tienda no era solo un negocio, era una extensión de mí misma, un lugar donde podía compartir mi amor por la belleza y la creatividad con las demás personas.

-¿Cómo se ve esta combinación?--preguntó una clienta mientras sostenía dos tonos de labial.

-Ese tono rojo con tu piel es un éxito seguro--Sonreí, señalando el color que sabía que resaltaría perfectamente sus rasgos.

Ella me devolvió la sonrisa y fue hacia el mostrador. Después de atenderla y despedirme, me acerqué al espejo grande que tenía cerca del mostrador para acomodar mi cabello. Estaba pensando en cerrar un poco antes ese día; tenía mucho que preparar para la cena con nuestros padres esa noche.

Mientras revisaba la caja registradora, la campanita sobre la puerta sonó.

Levanté la vista y ahí estaba Jungkook, apoyado despreocupadamente contra el marco de la puerta, con su sonrisa de lado que aún después de años lograba desarmarme. Observé a las mujeres dentro de mi tienda susurrar mientras lo veían y las entiendo, mi esposo es de otro mundo que hasta yo me sorprendo de lo lindo que es.

-¿Qué haces aquí?--pregunté al verlo acercarse a mi con sus manos en los bolsillos

-¿Así es como recibes a tu esposo?

-No esperaba verte por aquí tan temprano--dije cruzando los brazos con una sonrisa mientras él se inclinaba para darme un beso rápido

-Estaba cerca y quise pasar a ver a mi esposa 

-¿Cerca? se me hace que no estaba cerca

-Bueno, no. Pero lo de pasar a verte si es cierto--reí y le di nuevamente un rápido beso sin que nadie nos viera

-¿Cómo te has sentido hoy?--preguntó y acarició mi abdomen suavemente

-Bien, no he vomitado lo cuál es una buena señal

-¿Falta mucho para que cierres?

-No, unos veinte minutos

Tomé su mano y fuimos a mi oficina mientras que las chicas que trabajaban conmigo se encargan de los clientes. Jungkook tomó asiento en mi silla mientras que yo me servía algo de agua.

-¿Quieres?

-No mi amor, gracias. Ven aquí

Me acerqué a él y rodeó mi cintura con sus brazos, al estar sentado y yo de pie enfrente suyo, quedaba a la altura perfecta para levantar mi suéter un poco y recostar su rostro contra la leve pancita que crecía día a día.

-Vamos a cenar con los abuelos, ¿qué se le antojará comer?--preguntó y besó mi piel un par de veces

-Tal vez algo de Kimchi Jjigae, suena bien--dije y el rió

Me hizo sentar sobre sus piernas y yo lo abracé, Jungkook desde el día uno ha sido el mejor novio, esposo y ahora papá. Ha estado tan pendiente de cada cosa, mis comidas, el como duermo, ha ido a todos los chequeos conmigo y está tan emocionado por ser papá que me emociona aún más a mi.

Hoy vamos a cenar con sus padres y mi mamá, todavía no les hemos dicho que estamos esperando un bebé así que sus reacciones serán muy graciosas. La semana que viene viajaremos a Canadá, ahí le contaré a mi papá, a Chloe y a Ethan. Ni siquiera nuestros amigos aquí en Seúl saben, queremos que cada reacción sea especial.

Al terminar mi día laboral en la tienda fuimos a la casa de sus padres, ahí nos saludaron sus papás, mi mamá y su novio. Jungkook me había dado uno de sus hoodies en el auto, con la blusa que traía se iban a dar cuenta que tenía una leve pancita y la idea era darles una sorpresa.

END GAME [Jungkook & Tn]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora