Harry despierta lentamente, su cuerpo pesado por el sueño, pero gradualmente se calienta bajo la suave luz del sol que se filtra por la ventana. La luz dorada cae sobre su rostro y sus extremidades, envolviéndolo en una rara sensación de paz. Su mente está nublada, pero poco a poco la conciencia regresa. Percibe las telas suaves y reconfortantes que lo rodean, el aroma inconfundible de Louis y Andy impregnado en el nido bajo él, y el ambiente desconocido pero acogedor de la casa de campo de Louis.
Por un momento, simplemente respira, disfrutando de la tranquilidad. Luego, los recuerdos comienzan a regresar: la intrusión de Robert, el miedo insoportable, la vulnerabilidad de compartirlo todo con Louis; las verdades que había mantenido encerradas durante tanto tiempo.
Pero junto a esos recuerdos dolorosos están los de los fuertes brazos de Louis rodeándolo, sus inquebrantables palabras de consuelo y la seguridad que encontró en la presencia de su alfa. El terror crudo de la noche ha desaparecido, dejando en Harry una sensación desconocida pero reconfortante: paz.
Alcanza su teléfono en la mesita de noche, frunciendo el ceño al ver la hora. Cerca del mediodía. Se sorprende un poco de lo tarde que es, pero recuerda que él y Louis estuvieron hablando hasta casi las seis de la mañana. Después del desgaste emocional de todo, no es de extrañar que su cuerpo necesitara descansar.
El corazón de Harry se calienta cuando nota un mensaje de Niall:
"Hablé con Louis. Dice que estás bien, que hablaron y que todo está en orden. Así que relájate y disfruta tu fin de semana, bonito. Por fin estás con un buen alfa, y nos tienes a nosotros también. Llámame o mándame un mensaje si necesitas algo."
Una pequeña sonrisa cansada se dibuja en sus labios mientras responde rápidamente:
"Gracias, Ni. Estoy bien, lo prometo. Louis ha sido maravilloso, y me siento muy afortunado de tenerte como amigo. Hablamos pronto. 💕"
Apenas tiene tiempo de dejar el teléfono antes de que la puerta se abra con un leve crujido, y Louis entre en la habitación. Su cabello aún está un poco húmedo, recién salido de la ducha, y lleva un par de jeans cómodos y un suéter suave. El corazón de Harry se agita al verlo, su alfa. Louis se detiene al verlo despierto, y una cálida sonrisa se extiende por su rostro, tierna y gentil.
—Hola, amor —dice Louis, cruzando rápidamente la habitación y subiéndose al nido. De inmediato envuelve a Harry en sus brazos, besando su sien, sus mejillas y la comisura de su boca—. ¿Hace cuánto que estás despierto?
—Solo unos minutos —murmura Harry, acurrucándose en el toque de Louis—. Te extrañé. ¿Dónde estabas?
Louis aparta los rizos de Harry, trazando con el pulgar suavemente el pómulo del omega. —En la cocina. Pensé en prepararte un chocolate caliente, tu favorito. Pero antes de eso, tuve que salir a comprar algunas cosas esta mañana. Dejé una nota por si despertabas, pero como no lo hiciste, la tiré.
Harry emite un suave murmullo, apoyando la cabeza en el pecho de Louis. —Has estado ocupado.
—Quería que todo fuera perfecto para cuando despertaras —dice Louis, dejando un beso en la coronilla de Harry—. ¿Cómo te sientes, amor?
Harry se toma un momento para responder, jugando distraídamente con el borde del suéter de Louis. —Estoy... bien. Después de todo, siento que finalmente puedo respirar. Contarte todo anoche fue difícil, pero siento... siento paz ahora. Como si mi tormento finalmente hubiera terminado porque lo sabes, y sigues aquí. Te quedaste.
Louis inclina el rostro de Harry para que sus ojos se encuentren, su expresión seria pero llena de amor. —Bebé, ¿cómo podría no estar aquí? Eres el amor de mi vida, Harry. Mi omega. El único. No hay un mundo en el que no me quede a tu lado.
ESTÁS LEYENDO
Kiwi // L.S
RomanceHarry es un lindo omega y dueño de una guardería, él vive intentando compensar el dolor de su corazón entregando su vida al cuidado de pequeños cachorros. ¿Un omega defectuoso? No puede más que soñar con la idea de una vida feliz. Pero Louis es un...
