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| Narra Sofía |

Cuando la puerta se cerró tras Sebastián, el aire en la habitación se volvió pesado. Traté de respirar hondo, pero mi pecho estaba apretado, como si un peso invisible estuviera aplastándome. Los recuerdos llegaron como una avalancha.

Volví a verme en el departamento que compartimos alguna vez, sentada en el suelo de la cocina con la cara hinchada por las lágrimas y los golpes. "Te lo dije, Sofía. Si sigues contradiciéndome, esto es lo que pasa," recuerdo que me dijo mientras se alejaba. Esa imagen siempre regresaba cuando menos lo esperaba, como una herida que nunca terminaba de sanar.

Cerré los ojos, pero ahora estaba en otro recuerdo. La noche de la final de Tigres, cuando fuimos felices, o al menos eso pensé. Sebastián estaba tan emocionado, tan lleno de vida. "Eres mi amuleto, Sofía," me dijo esa noche mientras alzaba la copa con el equipo. Yo sonreí, pensando que quizás, solo quizás, las cosas podrían mejorar. Pero esa ilusión no duró.

Abrí los ojos y me encontré frente al espejo del baño. Mi reflejo me devolvió una mirada cansada, con las ojeras marcadas y los labios apretados. Todo estaba bien ahora, o al menos debería estarlo. Ángel era diferente, tan distinto que me costaba creer que hubiera encontrado a alguien como él. Pero mi pasado seguía ahí, latiendo en las sombras.

Sentí que las lágrimas querían salir, pero las contuve. No quería que Ángel me viera así. No ahora, cuando estábamos a un paso de construir una nueva vida juntos.

El teléfono vibró en la cama, y lo tomé con manos temblorosas. Era un mensaje de 

Ángel ❤️

"Todo bien, amor? ¿Necesitas algo?"

"Sí, todo bien. Solo quiero verte ☹️."

Pero incluso mientras escribía esas palabras, sabía que no eran del todo ciertas. El pasado seguía siendo un fantasma que no estaba lista para enfrentar.

Apenas dejé el teléfono sobre la cama, el eco de los recuerdos seguía atormentándome. Cerré los ojos, pero las imágenes no desaparecían. La noche en que llegué al departamento de Igor y Carolina, con el labio partido y cojeando, se repitió en mi mente como si hubiera ocurrido ayer. La vergüenza de tener que contarles lo que Sebastián me había hecho esa vez.

—"Sofi, no puedes seguir permitiendo esto," me había dicho Igor, mientras Carolina corría a buscar un botiquín. Su mirada era mezcla de enojo y compasión.

"Lo amo," había respondido con la voz quebrada, sabiendo que era una excusa vacía. El amor no debería doler así.

El recuerdo cambió, y de pronto estaba en los partidos del América, acompañando a Ángel como su nutrióloga. Él siempre se preocupaba por mi bienestar, ofreciéndome comida cuando veía que me saltaba alguna comida. Era tan sencillo estar con él, tan tranquilo.

Una lágrima se deslizó por mi mejilla. Sentí que el peso de todo lo que había vivido me estaba aplastando. Me senté en el borde de la cama y escondí el rostro entre las manos.

Entonces escuché un par de golpes suaves en la puerta. Antes de que pudiera levantarme, se abrió y vi a Kevin e Igor entrando sin previo aviso.

—¿Qué onda pequeña?—preguntó Kevin con su típica sonrisa, aunque al verme, su rostro cambió.—¿Qué pasó? ¿Estás llorando?—

——Sofía, ¿qué tienes?—Igor se acercó rápidamente y se sentó a mi lado, mientras Kevin cerraba la puerta.

No pude responder. Mi garganta estaba cerrada, y las lágrimas caían sin control. Fue Igor quien tomó mis manos y las apretó con fuerza. Él siempre sabía qué decir, pero esta vez solo guardó silencio, dejándome llorar.

Kevin, por otro lado, se quedó de pie con los brazos cruzados. —¿Es por Sebastián? ¿Qué fregados hizo ahora ese imbécil? Ángel nos aviso y venimos.

Negué con la cabeza, tratando de calmarme. —No hizo nada. Solo... apareció.—

Kevin frunció el ceño y soltó un bufido. —¿Y por qué no lo mandaste a volar? Dime dónde está y yo mismo lo saco del hotel.—

—Kev, cálmate—le pidió Igor. Luego me miró a los ojos. —¿Qué te dijo? ¿Te hizo algo?—

Respiré hondo, tratando de explicarme. —No. Solo quería... despedirse. Pero verlo me hizo recordar todo.—

Igor suspiró y me abrazó. Era un abrazo cálido, protector, como los que siempre me daba cuando más lo necesitaba. —Todo eso ya quedó atrás, Sofía. Tú no eres la misma de antes, y Sebastián no tiene poder sobre ti.—

Kevin se sentó en el suelo, frente a mí, y apoyó el mentón en sus manos. —Mira, Sofí. No soy bueno con estas cosas, pero sé que ese tipo no vale ni un centavo. Y si te metes en la cabeza lo contrario, aquí estamos Igor y yo para sacártelo a golpes. Bueno, no literalmente... pero ya sabes.—

Sonreí débilmente, agradecida por tenerlos a mi lado. Ellos eran mi refugio, mi familia, los que siempre estaban para recordarme quién era realmente.

—Gracias, chicos. En serio.—les dije con sinceridad.

Kevin se levantó de un salto. —Ya estuvo de llorar, mujer. Tienes una boda, y si sigues así, se te hinchan los ojos. No me voy a cansar de decirlo, pero Ángel te ama, y ese vato no merece que ni siquiera te acuerdes de él.—

Igor asintió. —Kevin tiene razón, aunque sea raro que lo diga.—

Solté una risa ligera.—Sí, creo que tienen razón. Los amo.—

Ambos sonrieron, y por primera vez en mucho tiempo, sentí que todo iba a estar bien.

🤍🖇️

SEBAASSTIAAAN HDTPM 🤗

- Ya hubo la primer lloraditaaaa.

• Opiniones por favoooor.

- Ya ahora si se viene lo bueno; la ceremonia, las lloradas y la fiesta.

- Déjenme sus lindas opiniones y comentarios.

* Recuerden tomar agüita y cuídense muchooooo. ❤️

NOTA: Mis niñas hermosas, les pido de todo corazón que no sean lectoras fantasma, por favor apóyenme dando votos y comentando los capítulos, a mi me encantaría leer sus opiniones o lo que les gustaría que pasara, espero que lo tomen en cuenta, estare leyendo sus comentarios y respondiéndolos. Nada les cuesta apoyar con un voto y un comentario, las amo 🙏

Y gracias de todo corazón a las que si lo hacen, se les aprecia. ❣️

ᴇʟʟᴀ ɴᴏ ᴇꜱ ᴛᴜʏᴀ - 𝘓𝘶𝘪𝘴 Á𝘯𝘨𝘦𝘭 𝘔𝘢𝘭𝘢𝘨ó𝘯Donde viven las historias. Descúbrelo ahora