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| Narra Sofía |

Cuando la estilista terminó con los últimos detalles de mi cabello, sentí que finalmente todo estaba listo. Me miré al espejo y tuve que admitir que me veía diferente, como si cada golpe de la vida me hubiera preparado para este momento. Caro, mientras ajustaba su propio vestido, me miró con ojos brillosos y soltó un:

—¡No manches, Sofí, estás hermosa! Ángel se va a derretir nomás de verte.

Solté una risa nerviosa, pero antes de que pudiera contestarle, tocaron a la puerta. Carolina fue a abrir y escuché su voz emocionada.—¡Mala! No tardes, eh. Ya casi nos vamos.—

Mala entró con su típica seguridad, pero en cuanto me vio, se quedó quieto, como si no supiera qué decir. Me recorrió de pies a cabeza con la mirada.—No manches, cuñada... Ángel se va a enamorar más de ti cuando te vea. Te ves de otro nivel, Sofía. Bien preciosa.—

No pude evitar reírme y sentir cómo me subían los colores al rostro. Mala era directo, pero eso siempre me había gustado de él.

—Gracias, Mala—dije, acomodando un mechón del cabello.—Pero creo que el que se está tardando mucho eres tú, ¿ya te acabaste de alistar?—

Mala se cruzó de brazos, sonriendo como siempre, con esa confianza de hermano mayor.—Ya, nomás vine a echarle un ojo a la novia. Pero te digo algo, Sofí... Ángel siempre decía que tú eras diferente, que nadie le movía el tapete como tú, y viéndote ahora, le creo más. De verdad, eres lo mejor que le pudo pasar.—

Me quedé callada por un segundo, porque aunque Mala era bromista, ahora estaba siendo completamente sincero. Se acercó, me dio un abrazo fuerte.—Nomás no llores, cuñada, porque si no, nos vas a hacer llorar a todos en la iglesia.—

Carolina soltó una carcajada detrás de él.—¡Mala, ya córtale! Que todavía tenemos que terminar de alistar a la novia.—

Mala asintió, me dedicó una última sonrisa y salió de la habitación, gritando desde el pasillo.—¡Nos vemos abajo, cuñada! Ya quiero ver la cara de mi hermano.—

Carolina y yo nos quedamos viendo, y ambas soltamos una risa. Aunque el día estaba lleno de emociones, estas pequeñas cosas lo hacían todavía más especial.

| Narra Mala |

Bajé al vestíbulo todavía medio sacado de onda por lo hermosa que se veía Sofía. No era broma, parecía que se había escapado de una revista o algo así. Hasta a mí se me hacía raro verla tan arreglada, porque ella siempre traía esa vibra relajada, sencilla, pero hoy... hoy se veía como una reina.

Cuando llegué, Ángel ya estaba ahí, revisando algo en su celular. Estaba vestido casual, pero el porte que siempre cargaba lo hacía destacar. Me acerqué, tratando de no soltar el comentario de inmediato, pero no aguanté.

—¡Hermano! ¿Estás seguro de que te vas a casar con esa mujer? Porque, no manches, yo acabo de verla y te juro que no te mereces esa belleza.—

Ángel alzó la mirada, frunciendo el ceño, pero en cuanto vio mi cara de emoción, soltó una carcajada.—¿Ya vas a empezar? Nomás dime qué tal se ve.—

Me crucé de brazos, poniéndome serio nomás para molestarlo.—No sé si estés listo para esto, carnal. Sofía está espectacular. Así de que va a apagar a todas las morras de la fiesta. Es más, si no lloras al verla entrar, yo mismo te saco de la iglesia.—

Ángel negó con la cabeza, riéndose nervioso, pero yo noté cómo se le iluminaban los ojos.

—¿En serio?—preguntó, con esa sonrisa medio boba que siempre traía cuando hablaba de Sofía.

—¡En serio! Y mira que no exagero, eh. Hasta yo me quedé pensando que ya la hiciste, porque si te casaste con ella es porque alguien ahí arriba te quiere mucho.—

Se rió otra vez, pero esta vez más nervioso. Se pasó una mano por el cabello, como si intentara quitarse el estrés, y luego soltó.—Es que no lo puedo creer, Mala. Ella... ella es todo. A veces siento que estoy soñando.—

—Pues, carnal, más te vale que no lo arruines.—le dije, dándole un golpecito en el hombro.—Porque una mujer como ella no se encuentra dos veces en la vida. No la cagues.—

Ángel asintió, y pude ver en su mirada que estaba más que listo. Yo sabía que mi hermano la amaba, pero verlo tan emocionado y seguro me dejó claro que Sofía no podía estar en mejores manos.

—Vas a llorar, te lo apuesto.—le dije, rompiendo el momento con una sonrisa de burla.

—¡Cállate, wey! Ahorita lloro solo de escucharte.—

Nos reímos mientras salíamos del vestíbulo. Yo sabía que ese día iba a ser especial, no solo para ellos, sino para todos los que estábamos ahí, viendo cómo dos almas que se merecían tanto encontraban su final feliz.

Estábamos Ángel y yo en el vestíbulo, echándonos carrilla todavía cuando de repente se abrió la puerta principal del hotel. Un tipo de lentes oscuros, traje negro perfectamente ajustado, y una presencia que imponía, entró caminando hacia nosotros. Lo miré rápido, tratando de ubicar si era algún primo o invitado de última hora, pero no lo reconocí.

Se detuvo justo frente a nosotros, quitándose los lentes con calma, y con una voz firme, pero neutral, preguntó.—¿Dónde está Sofía?—

Sentí cómo Ángel se tensaba a mi lado, sus ojos se afilaron al instante. Aunque trató de mantenerse tranquilo, su postura cambió, listo para cualquier cosa. Yo crucé los brazos y me puse frente al tipo, queriendo dejar claro que primero tenía que pasar por mí.

—¿Quién lo pregunta?—solté, dejando caer un tono entre curioso y retador.

El tipo guardó sus lentes en el bolsillo interno de su saco, me miró directo y luego volteó hacia Ángel.—Solo quiero hablar con ella. Es algo importante.—

Ángel dio un paso al frente, su ceño fruncido.—Sofía está preparándose para la boda. Si tienes algo que decirle, dímelo a mí primero.—

Hubo un momento de silencio incómodo. El tipo parecía analizar nuestras reacciones, como si intentara medirnos. Finalmente, levantó las manos en un gesto de paz.—No busco problemas. Solo quiero asegurarme de que Sofía esté bien.—

Algo en su tono me hizo dudar por un segundo. ¿Era alguien del pasado de Sofía? ¿Un amigo? ¿Un ex? Fuera quien fuera, Ángel no parecía dispuesto a darle ni un segundo más de conversación.

—Si realmente te importa Sofía, entonces deberías dejarla tranquila en este momento. Hoy es su día, y no voy a permitir que nadie lo arruine.—dijo Ángel, con una firmeza que pocas veces le había escuchado.

El tipo lo miró un segundo más, como evaluándolo, y luego asintió.—Tienes razón. Hoy es su día.—

Se giró sin decir más y salió del hotel tan rápido como había llegado. Ángel y yo nos quedamos en silencio por un momento, todavía tratando de procesar lo que acababa de pasar.

—¿Quién crees que era?—le pregunté finalmente.

— Ni puta idea wey.—Me respondió Ángel.

🤍🖇️

HOLITAAAAAAA.

• ¿Quién creen que sea el tipo? 👀

— ¿Qué creen que pase?

• ¿Creen que la boda será fácil o habrá inconvenientes?

* Recuerden tomar agüita y cuídense muchooooo. ❤️

NOTA: Mis niñas hermosas, les pido de todo corazón que no sean lectoras fantasma, por favor apóyenme dando votos y comentando los capítulos, a mi me encantaría leer sus opiniones o lo que les gustaría que pasara, espero que lo tomen en cuenta, estare leyendo sus comentarios y respondiéndolos.

Y gracias de todo corazón a las que si lo hacen, se les aprecia. ❣️

ᴇʟʟᴀ ɴᴏ ᴇꜱ ᴛᴜʏᴀ - 𝘓𝘶𝘪𝘴 Á𝘯𝘨𝘦𝘭 𝘔𝘢𝘭𝘢𝘨ó𝘯Donde viven las historias. Descúbrelo ahora