— No podia dejarte de esa manera ayer, asi que me quedé — volvió a ofrecer el agua.
— Oh — lo agarró temblando.
— Al principio pensé que estás muerta, no despertabas con nada, pero respirabas.
Sonrió tímida.
— Es un alivio que no.
— ¿Tienes frío? Estás como gelatina.
— Estoy bien.
Mantuvo los ojos cerrados mientras bebía, esperaba no haber hecho nada vergonzoso.
— Prepare algo, ven a la sala.
La miro desde abajo— Ah si — se paró.
Se recordó que no le había entregado su presente.
— Oh espera — la siguió afuera — me olvidé de darte mi regalo.
— Si lo hiciste — se giro y casi chocan.
— Es muy lindo por cierto — lo saco del bolsillo, lo giro frente a la castaña — un lindo collar.
Sonrió sorprendida, no pudo evitar que su cara se tiñera de una tonalidad rojiza.
— Me alegra que te haya gustado.
— Gracias, ven siéntate, mientras comemos te contaré todo lo de anoche.
La mayor entró a la cocina y Nobara se quedó sentada mirando por la ventana, ya era tarde, aunque no tanto.
— Estoy emocionada por saberlo todo.
— Si, fue una noche ajetreada.
Salió con una bandeja y colocó la mesa.
— Pero si te acuerdas cuando nos sacó la policía no.
— ¿Que policía?
— Entonces te debo contar todo desde el principio.
— Espera, antes de que continúes ¿Todo salió bien?
— Claro que sí, cada una está en su casa.
— Bien, ahora sí, prosigue.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
El carro iba a una velocidad moderada, el cielo se pintaba de un lindo naranja amarillento, sonaba la canción ( Somebody Else - The 1975 ) las ventanas abiertas pero aún se podía oler la arena y playa en general.