Lo quieres para ti

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Estaban en la mesa tomando el desayuno, los tres juntos.

Tan callados, Megumi poniendo mermelada en su pan tranquilamente, Gojo viendo de reojo a Toji mientras tomaba su té y este último tomando su café mientras observaba algo en su celular.

— Dónde estuviste anoche — empezó el albino.

Silencio.

— Oye Toji.

Este lo miro — ¿Me hablabas a mí?

— A quién más le voy a estar hablando claro que te hablo a tí.

— Ah, estuve trabajando.

— Hasta altas horas de la noche, en serio quieres que lo crea.

— Bueno, algunos trabajos tienen horas de corrido.

— Que trabajo es ese.

— Uno en el que no debo enseñar a unos niños a sumar.

— Ja, es bueno guiar a la nueva generación, para que no terminen...bueno como tú — lo último lo dijo en voz baja pero aún así el peli negro lo escucho.

— ¿Como yo? Con un buen trabajo y sin depender de los demás.

— Debes de estar bromeando, en la casa de quién estás viviendo.

— Si quieres lo pago.

— Si tienes dinero porque no mejor empiezas pagando me la deuda que me debes, de hace varios años.

— ¿No era eso un intercambio?

— Que, porsupuesto que no, solo te lo preste.

Fushiguro que ya se había cansado de la conversación que estaban teniendo los adultos, se paró.

— Gojo ya terminé, te espero en el auto.

Salió de la casa llevándose su mochila.

— Ya voy Megumi, ya vez por tu culpa Megumi ya se fue.

Termino rápido su desayuno y también se paró.

— No es mi culpa que tú te hayas puesto a hablar.

— Como sea, está vez llega temprano, ayer no fuiste con Megumi.

— Lo intentaré.

Satoru lo analizo desconfiado y salió de la casa, fue hasta donde estaba su carro y subió.

— Ahora sí vámonos Megumi.

Este estaba en el asiento del copiloto.

— Pon algo de música si quieres.

— Está bien, el camino es corto.

Llegaron y cada uno se fue por su lado, Gojo a enseñar inglés a su aula y Fushiguro a tomar su clase de historia.

Al acabar las primeras horas de clases Fushiguro se junto con sus amigos, pasaron el receso juntos y ahora tenían su última hora de clases, era gimnasia así que todos estaban llendo a los vestuarios a cambiarse.

— Que nos tocara hoy — el peli rosa ya había terminado de cambiarse.

— Creo que toca atletismo.

— Si eso toca va a hacer genial.

Salieron de los vestidores ya cambiados y se juntaron con su amiga castaña.

— Todos los chicos en fila — gritó el profesor.

— Buena suerte — dijo Kugisaki sentándose.

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