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Dedicado a Littlechayo-18

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***

El silencio en la habitación era sofocante. El hombre miró a su hijo con el ceño fruncido, tratando de entender lo que acababa de escuchar.

—¿Qué estás diciendo? —Su voz tembló, pero no de miedo, sino de incredulidad.

El joven frente a él inclinó la cabeza ligeramente, sus labios estirándose en una sonrisa extraña, casi burlona. Sus ojos, oscuros y profundos, reflejaban algo que no pertenecía a su hijo. Algo… antiguo.

—Todo fue un plan para apoderarme de su cuerpo. —susurró la criatura con voz tranquila, como si fuera la cosa más natural del mundo. —¿Cómo creen que supieron que intentaría escapar?

El corazón del hombre latió con fuerza. Algo estaba mal, muy mal.

—No… —negó. —Eso no puede ser…

La criatura o lo que sea que ahora habitaba el cuerpo de su hijo rió suavemente, como si la desesperación en los ojos del hombre le divirtiera.

—Oh, pero lo es ¿Sabes qué es lo mejor? No lo hice solo por poder… —Su sonrisa se ensanchó, su voz descendió a un susurro cargado de emoción. —Lo hice por él, lo hice por Jimin.

El nombre flotó en el aire como un secreto oscuro. La criatura inclinó la cabeza de nuevo, observándolo con la curiosidad de un depredador que juega con su presa. Los ojos oscuros brillaron con algo peligroso, casi enfermizo.

—¿Tienes idea de cuánto tiempo pasé observándolo? Admirándolo desde las profundidades, sin poder tocarlo, sin poder hablarle… solo deseándolo. —contó. — Años… y él ni siquiera sabía que yo existía, hasta hace unos años que me salvo.

El hombre sintió su garganta cerrarse, esto no era solo posesión. La criatura asintió lentamente.

—Jimin… Mi dulce Jimin, Yoongi lo tenía todo, lo tenía a él. Su risa, su calor, sus abrazos… Y nunca lo valoró como yo lo haría. —Sus ojos se oscurecieron aún más, casi perdiendo toda humanidad. —Pero ahora… ahora sí podré.

—Tenemos un trato. —habló el hombre.

—Y como deben saber los tratos tienen sus trampas. —se rio la criatura.

—Te mataremos. —habló la mujer.

—Háganlo y haré que todos sepan que ustedes me asesinaron. —se rio. —perdón que mataron a su hijo, de igual forma yo puedo cambiar de cuerpo.

—Queremos a nuestro hijo de vuelta. —ordenó la mujer.

—Él no volverá. —los vio. —le provocaron muerte cerebral ¿Ya lo olvidaron?

Los ojos de sus padres se llenaron de pánico cuando finalmente entendieron. 
Pero ya era demasiado tarde para tener a su hijo de vuelta y entonces, la casa Min se llenó de gritos que nadie jamás escucharía.

The Sea Creature [Y.M] [✓]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora