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Los ojos de Jimin se abrieron como platos, confundidos, aun bajo la influencia de los tritones, no tuvo tiempo de decir nada. Lo siguiente que sintió fue el frío absoluto del mar envolviéndolo, Yoongi se lanzó al agua con él y el océano los tragó como si siempre los hubiera estado esperando.

Jimin intentó resistirse, pero no pudo, Yoongi lo sujetaba con fuerza, nadando con velocidad antinatural, las sombras de su cuerpo extendiéndose bajo el agua como una criatura que aún recordaba su verdadera forma. Los tentáculos volvieron a surgir parcialmente, ayudándolo a impulsarse por entre las corrientes embravecidas.

Todo era oscuridad, silencio, profundidad; hasta que, de pronto, una abertura entre las rocas se reveló bajo una formación de corales venenosos. Yoongi se deslizó dentro como si hubiera nacido allí. La cueva oculta, un santuario en las profundidades, olvidado por los humanos, prohibido para los del mar, allí, todo estaba cubierto por un brillo azul turbio, como si el tiempo mismo se hubiese detenido.

Yoongi dejó a Jimin en una roca lisa, dentro de una cámara de aire protegida por un domo de burbujas mágicas, el chico tosió, empapado y aturdido.

—¿Qué...? ¿Dónde estamos...? —logró decir, respirando con dificultad.

Yoongi lo miró, sus ojos oscuros, pero llenos de algo que parecía culpa, desesperación... amor.

—Tenía que sacarte de ahí. —susurró. —Ellos no entienden, ellos no te conocen, pero yo... yo sí, incluso si no me crees.

—¿Por qué hiciste esto? —Jimin lo miró, temblando, empapado, con lágrimas mezcladas con agua salada en sus mejillas. —¿Quién eres realmente?

Yoongi no respondió al instante, en cambio, dio un paso atrás, y el silencio fue interrumpido por el sonido de carne transformándose. Su espalda se curvó, su piel se volvió aún más pálida, y de ella emergieron más tentáculos, suaves y oscuros, que se ondulaban lentamente como si respiraran.

—Yo... —susurró, sin poder ocultarse más. —Soy el Cephallusca.

Jimin se quedó inmóvil, observando cómo los tentáculos surgían del cuerpo de Yoongi, ondulantes, como sombras vivas que susurraban secretos desde lo más profundo del mar. Cada movimiento era antinatural, pero también... extrañamente familiar. Su corazón latía con fuerza, confundido, traicionado por su propia memoria, por las emociones que se revolvían en su pecho.

—¿Tú... eres el Cephallusca? —preguntó con voz quebrada. —¿El monstruo de las leyendas? ¿El que roba humanos...?

Yoongi o lo que quedaba de él asintió lentamente, sus ojos eran los mismos, pero ahora había algo más profundo en ellos, algo que no era humano, algo antiguo.

—No quería asustarte. —dijo, su voz más suave, grave como el eco de una cueva marina. —No soy lo que cuentan los mitos, no del todo.

—Pero me mentiste. —susurró Jimin, retrocediendo ligeramente, con el agua goteando de sus ropas. —¿Dónde está Yoongi?

The Sea Creature [Y.M] [✓]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora