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—Yoongi los esperará al otro lado… pero esta vez, ustedes serán los que supliquen.  —Se inclinó hacia él, sus ojos brillando con una oscuridad que parecía no tener fondo. 

El hombre abrió la boca para gritar, pero entonces, el líquido lo alcanzó y todo se volvió negro.

El hombre intentó mover sus manos, luchar contra el dolor que comenzaba a devorarle la piel, pero era como si el líquido estuviera fusionándose con su cuerpo, corriendo por sus venas, arrastrando todo a su paso.

Su visión se nubló, el mundo giró y, en ese instante, recordó los gritos de Yoongi, la imagen de él luchando, cayendo… todo se distorsionaba mientras él mismo comenzaba a desmoronarse bajo el peso de la oscuridad.

La criatura observaba, su rostro impasible, mientras la mujer, aun en sus gritos, se retorcía de desesperación. El líquido ya cubría por completo sus cuerpos, hundiéndolos en una niebla densa que parecía tragarse la luz. 

—Es tan simple… —dijo la criatura, casi en un susurro, como si hablara consigo misma. —Todos piensan que el perdón es lo único que importa, que con palabras pueden reparar el daño, pero al final, solo el sufrimiento paga el precio.

El hombre luchaba por respirar, su pecho se comprimía. El dolor era insoportable, pero lo peor era la sensación de que ya no controlaba nada. Estaba siendo consumido por dentro, arrastrado por la oscuridad que lo rodeaba. Recordó los ojos de Yoongi, ese último brillo de esperanza antes de que la piedra lo golpeara, y sintió el peso de su propio arrepentimiento, aplastándolo como una tonelada de rocas.

La criatura, observando la escena con indiferencia, dio un paso atrás. Levantó la mano y los murmullos a su alrededor aumentaron, como si algo en el aire estuviera despertando. La atmósfera se cargó con una energía pesada, como si las sombras de lo que habían hecho ya estuvieran cobrando vida.

—Pronto… el sufrimiento será eterno. —El sonido de su voz era bajo, pero resonaba con una fuerza inquietante. 

La mujer, ahora completamente cubierta por el líquido, dejó de gritar. Su rostro se retorció en una mueca de horror mientras caía de rodillas, la piel oscureciéndose rápidamente. El hombre intentó alcanzarla, pero sus brazos no respondían. Era como si el mismo líquido lo estuviera desintegrando, llevando consigo los vestigios de su humanidad.

La criatura los observó por un largo momento, como si disfrutara del espectáculo. Después, se dio media vuelta, comenzando a alejarse.

—La justicia ha sido servida. —dijo en voz baja, como si finalmente estuviera satisfecha. Pero antes de desaparecer en la oscuridad, se giró una última vez, esbozando una sonrisa torcida. —y pronto serán mis marionetas.

Con esas palabras, se desvaneció, dejando solo el eco de su risa resonando en el aire, mientras el líquido negro consumía todo a su alrededor.

The Sea Creature [Y.M] [✓]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora