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El sonido de las olas rompiendo contra la orilla llenaba el aire, creando una melodía constante y tranquilizadora. Yoongi observó el mar con una sonrisa satisfecha, aunque sus pensamientos estaban lejos de ser pacíficos.

Los padres del cuerpo que habitaba no eran una amenaza real, pero aun así, le molestaba su resistencia. Habían cometido un error al tratar de jugar con él. No importaba cuánto suplicaran, cuánto pelearan… Ya era demasiado tarde para salvar a su hijo.

—Espero que no hagan nada estúpido. —murmuró, su voz apenas un susurro en la brisa nocturna. —porque me desharé de ustedes.

Un sonido leve a su lado lo sacó de sus pensamientos. Su cuerpo se tensó por instinto, pero al girarse y ver de quién se trataba, su expresión cambió de inmediato.

Jimin.

El menor se sentó a su lado en la arena con naturalidad, abrazándose las rodillas mientras miraba el océano.

—No podía dormir. —dijo Jimin después de unos segundos de silencio. —Pensé que podría encontrarte aquí.

—¿Me estabas buscando? —Yoongi sonrió.

Jimin giró el rostro para mirarlo.

—Te vi raro hoy… —Su ceño se frunció levemente. —Parecías… diferente.

—¿Diferente cómo? —Yoongi inclinó la cabeza, analizando su expresión.

—No sé… Tal vez más serio. —Jimin dudó.

—¿Eso es malo? —Yoongi soltó una suave risa.

Jimin bajó la mirada a la arena, dibujando líneas con los dedos.

—No lo sé… —admitió. —Solo… siento que algo está cambiando en ti desde que volviste.

Yoongi lo observó en silencio.

Jimin era perceptivo siempre lo había sido. Eso era parte de lo que lo hacía tan especial. Pero ahora mismo, esa intuición suya podría convertirse en un problema.

—Tal vez solo estoy cansado. —dijo Yoongi, con una sonrisa tranquila. —Ha sido una semana difícil.

Jimin lo miró de nuevo, como si tratara de leer algo en su rostro. Finalmente, suspiró.

—Sí… tal vez. —asintió.

Yoongi se inclinó ligeramente hacia él, sin apartar la vista de su rostro.

—Te preocupas demasiado por mí, Jimin. —le dijo.

—Siempre lo he hecho. —El otro rodó los ojos.

—Lo sé. —Yoongi sonrió, complacido. —Y me gusta.

Jimin se ruborizó ligeramente y apartó la mirada, lo que hizo que Yoongi sonriera aún más.

Ah, su Jimin. Su dulce, hermoso Jimin.

Había esperado tanto tiempo por este momento. Por tenerlo así de cerca, sin barreras entre ellos.

—¿Quieres caminar un poco? —preguntó Yoongi, poniéndose de pie.

Jimin lo miró, dudando por un momento, pero luego asintió y aceptó la mano que Yoongi le ofrecía para ayudarlo a levantarse.

Mientras caminaban juntos por la orilla, Yoongi no podía apartar los ojos de él.

No importaba lo que pasará después.

No importaba quién intentara interponerse.

Jimin sería suyo.

Para siempre.

The Sea Creature [Y.M] [✓]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora