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Jimin se removió entre las sábanas, su cuerpo se sentía extrañamente pesado, como si una energía ajena a él se hubiera adherido a su ser. Poco a poco abrió los ojos, parpadeando varias veces antes de encontrarse con la oscura mirada de Yoongi, quien no había dejado de observarlo en ningún momento.

—Despiertas rápido. —murmuró Yoongi, su voz ronca y serena.

Jimin frunció el ceño ligeramente, había algo en la expresión de Yoongi, algo que le erizó la piel, aunque no pudo descifrar si era miedo o simple intuición.

—Me siento... raro. —susurró, llevando una mano a su abdomen, un instinto desconocido empujándolo a hacerlo.

Yoongi siguió el movimiento con atención, sus labios se curvaron en una sonrisa apenas perceptible.

—Es normal. —dijo simplemente, extendiendo una mano para acariciar el rostro de Jimin con una ternura inquietante. —No te preocupes, todo está bien.

Jimin abrió la boca para replicar, pero una punzada aguda le atravesó el vientre, su cuerpo se arqueó instintivamente y un jadeo escapó de sus labios.

—Yoongi, ¿qué está pasando? —preguntó con la respiración entrecortada, sintiendo un miedo irracional a apoderarse de él.

El mayor mantuvo su expresión serena, pero su mirada brillaba con algo que Jimin no lograba comprender.

—No te preocupes. —repitió Yoongi con suavidad. —Debes descansar.

Jimin intentó protestar, pero el sueño volvió a arrastrarlo, su conciencia desvaneciéndose sin que pudiera luchar contra ello. Los días pasaron y Jimin comenzó a notar cambios en su cuerpo. Su piel estaba más sensible, su temperatura fluctúa extrañamente y, sobre todo, había algo en su vientre que le generaba una sensación indescriptible. Al principio pensó que era su imaginación, pero cada noche, al cerrar los ojos, sentía un leve movimiento, como si algo dentro de él respondiera a su respiración.

—Yoongi, no me siento bien. —dijo una noche, abrazándose a sí mismo.

Yoongi se acercó, apoyó sus manos sobre los hombros de Jimin y lo observó con una intensidad que hizo que el menor se estremeciera, ambos se dirigieron al hospital de manera silenciosa. Al llegar al hospital estaba silencioso a esas horas de la noche, con luces frías iluminando los pasillos. Jimin se sentó en una camilla mientras una enfermera tomaba sus signos vitales, su expresión cambiando sutilmente al revisar los resultados.

—El doctor vendrá en un momento. —dijo con voz neutra antes de salir apresurada.

Jimin se giró hacia Yoongi, sintiendo que su ansiedad aumentaba, antes de que pudiera decir algo, la puerta se abrió y entró un hombre de bata blanca con una carpeta en mano. Su mirada era analítica, pero en sus ojos había una chispa de curiosidad.

—Park Jimin... —murmuró, hojeando sus documentos. —Eres un caso especial.

Jimin sintió cómo su corazón se detenía un instante.

—¿Especial? —repitió en un hilo de voz.

El médico lo miró con seriedad antes de continuar.

—Tus análisis muestran signos poco comunes... algo que no hemos visto antes. —se aclaró la garganta. —Vamos a hacer más pruebas, pero necesito que nos digas exactamente qué has sentido estos días.

The Sea Creature [Y.M] [✓]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora