Yoongi guardó silencio por un momento, luego se levantó, caminó hasta la barandilla y apoyó las manos en ella. Desde allí parecía hablarle tanto al mar como a él.
—No sabes lo que hay en el fondo, Jimin, lo imaginas oscuro, frío... pero no todo es así. —le dijo—Hay belleza allí abajo, silencio, verdades que aquí nadie quiere oír.
—¿Y tú sí quieres? —preguntó Jimin desde la mesa, con voz baja.
—Yo no elegí quererlas. —Yoongi volvió la cabeza apenas, lo suficiente para que la luna le dibujara el contorno del rostro. —Solo nací con ellas.
El silencio volvió, espeso y eléctrico, Jimin se levantó lentamente, sin apartar la vista de Yoongi, y fue hacia él. Se detuvo a su lado, tan cerca que podía sentir el calor que desprendía su cuerpo, incluso en la noche fresca.
—Entonces quédate un poco más en la superficie. —pidió, casi en un ruego disfrazado de susurro. —Solo esta noche.
Yoongi giró hacia él por completo, no dijo nada, solo alzó una mano y la colocó sobre su mejilla, con la delicadeza de quien no sabe si está tocando a alguien o a un sueño.
—Solo esta noche. —repitió, y en su voz se escondía una promesa... o una despedida.
A la mañana siguiente, Jimin se movía con lentitud por la cocina, el sol colándose entre las cortinas con una calidez perezosa. Había dormido mal o quizás ni siquiera eso, la conversación con Yoongi o lo que fuese aquello seguía girando en su mente como un anzuelo sin nombre.
Preparó solo una taza de café y un par de tostadas, no tenía hambre, pero necesitaba hacer algo, llenar el silencio de la casa con el sonido del cuchillo contra el pan, con el vapor de la cafetera.
Fue entonces cuando lo escuchó, un golpe seco, suave, pero firme, contra la puerta principal. Dos veces, Jimin se detuvo. El cuchillo aún en su mano, las tostadas a medio untar, sintió algo en su pecho no miedo exactamente, pero sí una especie de eco, como si su cuerpo reconociera una señal antes que su mente.
Se limpió las manos en un paño y fue hacia la entrada, con cada paso, esa sensación extraña se volvía más intensa. Como si algo estuviera a punto de suceder. Como si el mundo contuviera la respiración, abrió la puerta con cautela.
Y lo vio, un hombre joven, hermoso de una forma que parecía salida de un sueño, estaba allí, el sol tocaba su piel como si la buscara. Su cabello era rosa pálido, desordenado de manera perfecta, y sus ojos lo miraban con una intensidad suave, casi hipnótica.
No llevaba equipaje, ni abrigo, solo una camisa blanca de lino que ondeaba levemente con la brisa y unos pantalones que parecían demasiado ligeros para la estación. Parecía... fuera de lugar, como si no perteneciera del todo a esa mañana.
—Hola. —dijo el joven, con una voz dulce y clara, como el sonido de una campana lejana. —¿Puedo pasar?
Jimin tardó un momento en responder, algo en su garganta se cerró.
—¿Quién eres? —preguntó, sin moverse del umbral, intentando mantener la voz firme.
El muchacho sonrió, y con ese gesto, el mundo pareció volverse un poco más irreal.
—Me enviaron. —dijo simplemente. —vine por ti hijo.
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The Sea Creature [Y.M] [✓]
FanfictionEn la isla Jeju existe una leyenda sobre una criatura marina que devora a las personas, comiendo sus partes vitales y dejándolas a la deriva del mar. Pero también se dice que si le das lo más valioso que tienes a esa criatura, esta puede concederte...
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