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La cueva ya no era oscura con cada hora que pasaba, el agua dentro del refugio brillaba más, como si la energía del bebé comenzará a resonar con la antigua magia que dormía en esas paredes marinas. Jimin flotaba en silencio, su cola se agitaba con suavidad, rodeado por un aura cálida, pero su rostro no mostraba paz, mostraba miedo.

—Están hablando de mí. —susurró de pronto.

Yoongi o lo que quedaba de él en el cuerpo del Cephallusca alzó la mirada desde el rincón más profundo. Estaba en su forma casi humana, salvo por las venas azuladas que recorrían sus brazos y el brillo inhumano de sus ojos.

—¿Quiénes? —preguntó con cautela.

—Los ancianos, el Consejo... mi padre. —Jimin apretó los labios, se abrazó el vientre instintivamente. —Están asustados... de él.

Cephallusca se acercó lentamente, su cuerpo cortando el agua como seda.

—Lo presentí desde que llegamos aquí, tu transformación ha provocado algo más profundo... y el bebé es el centro de todo. —alzó una mano, colocándola con suavidad sobre el vientre de Jimin. —Su poder aún está dormido, pero su sangre... su sangre canta a los dos mundos.

—Y eso les da miedo. —murmuró Jimin, la voz quebrada. —Me quieren de regreso... para quitarme al bebé o matarnos a los dos. —El silencio fue más frío que el agua. —Lo harán. —agregó Jimin, con voz rota. —Si no hago algo... lo harán.

Yoongi cerró los ojos, había querido protegerlo de esta verdad el mayor tiempo posible, pero sabía que no podía esconderlo más.

—Entonces tienes que decidir, Jimin. —dijo con gravedad. —¿Quieres huir de ellos... o enfrentarlos?

Jimin lo miró, ya no con los ojos del joven enamorado que una vez escapó de un reino, sino con los ojos de alguien que había conocido el amor, la traición, y el poder de una vida por nacer.

—No quiero que mi hijo crezca escondido. —susurró. —No quiero que viva con miedo y no voy a dejar que nadie lo toque.

Una corriente extraña rodeó a Jimin en ese momento su cuerpo brilló con una intensidad suave, como si algo dentro de él o dentro del bebé respondiera a sus palabras.

Cephallusca sintió cómo el mar temblaba por un segundo.

—Entonces prepárate. —le dijo. —Porque cuando te enfrentes a ellos... no verán al príncipe heredero.

—Verán al heredero del océano. —concluyó Jimin, sin dudar.

Y el mar entero contuvo el aliento...

The Sea Creature [Y.M] [✓]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora