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El salón de los Ancianos estaba tallado en piedra viva, una concha gigante convertida en templo sagrado donde solo los más antiguos y sabios del reino tenían voz. Las corrientes no se movían allí sin permiso, pero ese día, las aguas estaban inquietas.

—El príncipe Jimin ha despertado... pero ya no es uno de los nuestros. —dijo el anciano Mareus, con voz grave.

—¿Cómo puede decir eso? —preguntó una mujer sirena de escamas doradas. —Su sangre es real, es hijo de los regentes.

—¿Y su vientre? —la cortó otro, con desprecio. —¿Qué criatura lleva dentro? ¿Qué mezcla profana de oscuridad y linaje real puede salir de esa unión?

Una murmuración espesa llenó el salón, algunos estaban escandalizados, otros, simplemente aterrados.

—Las corrientes están cambiando. —dijo una anciana ciega, con dedos temblorosos apoyados sobre un cuenco de agua. —Lo que viene... no obedece a nuestras leyes, nació del amor, sí... pero también del dolor y la sombra, ese niño es un heraldo del cambio.

—O de la destrucción. —interrumpió Mareus.

Las palabras resonaron como un tambor de guerra, en ese momento, Namjoon y Jin hicieron su entrada y el agua se calmó de inmediato, como si el mar los respetará incluso en su furia.

—¡Silencio! —ordenó Namjoon, con su voz grave. —Hablan como cobardes.

—¿Y tú, mi rey? —dijo Mareus, irguiéndose con desafío. —¿Aceptarás a una criatura del abismo como heredero?

Namjoon apretó los puños y Jin colocó una mano sobre su brazo, buscando calmarlo, pero su rostro también mostraba un conflicto interno.

—No es una criatura. —dijo Jin al fin. —Es nuestro nieto.

Las palabras cayeron como piedras en el fondo del océano.

—Un nieto que nació del amor, sí... pero también del Cephallusca ¿O acaso ya olvidaron quién mató a tantos de los nuestros durante la guerra pasada? —insistió Mareus.

—Ese fue su padre. —corrigió Namjoon con frialdad. —No él.

—El linaje se repite. —respondió otro anciano. —El océano no olvida y tú tampoco deberías hacerlo.

Namjoon guardó silencio, el poder del trono era fuerte, pero el miedo colectivo, aún más.

—Debemos actuar antes de que sea demasiado tarde. —sentenció Mareus. —Si no reclamamos al príncipe... si no controlamos a esa criatura... el equilibrio de los reinos se romperá.

—¿Controlarlo... o matarlo? —Jin lo miró con dureza.

El silencio fue la única respuesta y en las profundidades del mar, el eco de esa amenaza llegó a oídos que no deberían haberlo escuchado. Porque el mar ya no era solo hogar del pasado... ahora, también era la cuna de un nuevo poder.

The Sea Creature [Y.M] [✓]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora