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Jimin sintió que el mundo giraba bajo sus pies. Instintivamente, buscó a Yoongi con la mirada, esperando respuestas, una señal, algo... pero el mayor le devolvió una expresión indescifrable, impenetrable, como un muro al que no podía acceder.

—He notado cambios en mi cuerpo. —confesó Jimin con voz temblorosa. —Mi piel está más sensible, mi temperatura sube y baja sin razón y a veces siento algo moverse dentro de mí.

—Jimin, esos síntomas coinciden con los de un embarazo. —El médico asintió lentamente mientras tomaba nota en su historial, luego alzó la vista y lo miró con gravedad.

—Eso no puede ser yo no. —balbuceó, sintiendo cómo el aire le abandonaba los pulmones y una risa nerviosa escapó de sus labios mientras negaba con la cabeza, incrédulo.

—Sé que es difícil de asimilar. —respondió el doctor con voz serena. —Pero los análisis preliminares indican lo contrario, queremos hacerte una ecografía para confirmar.

Un escalofrío le recorrió la espalda, Jimin volvió a mirar a Yoongi, desesperado por una reacción, pero el mayor seguía tan sereno como antes, como si ya lo supiera. Como si todo estuviera ocurriendo según lo planeado.

Acostado en la camilla de la sala de ecografías, con el corazón golpeando su pecho como un tambor desbocado, Jimin contuvo el aliento. La enfermera aplicó un gel frío sobre su abdomen y deslizó el transductor con cuidado. La pantalla parpadeó unos segundos antes de revelar una imagen borrosa. El médico entrecerró los ojos, ajustando los parámetros hasta que la figura se volvió nítida. Entonces, lo vio, una silueta pequeña, perfectamente formada, palpitando con vida propia.

—Aquí está. —susurró el doctor, señalando la pantalla. —Jimin, estás embarazado.

La visión se le nubló, su mente se negaba a aceptar lo que veían sus ojos, pero ahí estaba... latiendo, moviéndose dentro de él. Giró la cabeza lentamente hacia Yoongi, buscando desesperadamente una reacción y ahí estaba: una leve sonrisa en los labios del mayor, tranquila, como si hubiera estado esperando ese momento desde siempre.

El silencio en la sala era casi reverencial, como si incluso el aire contuviera la respiración. Jimin no podía apartar la vista de la imagen en la pantalla. Aquella figura diminuta, tan irreal y tan viva, parecía desafiar toda lógica, toda certeza que había tenido sobre sí mismo.

—¿Cómo es esto posible...? —susurró, más para sí que para los demás.

La enfermera retiró el transductor con suavidad, limpiando el gel de su piel mientras el médico se apartaba unos pasos para darle espacio. Pero Jimin apenas lo notó, todo su ser estaba enfocado en esa idea que seguía golpeando su mente con una fuerza imposible de ignorar: estoy embarazado.

The Sea Creature [Y.M] [✓]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora