La tenue luz lo hizo abrir los ojos; al principio, sólo distinguió un resplandor blanco y borroso, pero poco a poco la imagen se aclaró. Estaba en un hospital, el sonido constante de la máquina a su lado lo ancló de nuevo a la realidad.
—Jimin... —escuchó que lo llamaban.
Parpadeó varias veces antes de reaccionar, un agudo pitido le atravesó el oído, obligándolo a tapárselo con una mueca de dolor. Aun así, la voz volvió a llamarlo, más insistente, giró la cabeza con esfuerzo y se encontró con un chico pálido a su lado. Tenía una venda rodeándole la cabeza y algunos cortes superficiales en el rostro.
—¿Cómo te sientes? —preguntó el otro con suavidad.
Jimin intentó responder, pero su voz no salió, un nudo de frustración se formó en su garganta. El pálido chico asintió con comprensión, tomando su mano entre las suyas. Depositó un corto beso en sus nudillos antes de dedicarle una sonrisa tranquilizadora.
—Tuvimos un accidente. —le explicó en un susurro. —La tormenta era demasiado fuerte... Nuestro auto chocó y cayó al mar.
Jimin entrecerró los ojos, de repente, una sensación invadió su memoria: agua helada rodeándolo, la sal quemando su piel, la desesperación ahogándolo... Su respiración se agitó. Llevó instintivamente la mano a su cuello y sintió una leve punzada, el chico pálido suspiró.
—Tuviste un corte profundo en la garganta. —le dijo con cuidado. —Tuvieron que operarte, el doctor dice que podrás hablar pronto, pero por ahora es mejor que no te esfuerces.
Jimin dejó caer la cabeza contra la almohada, tratando de asimilarlo, afuera, la tormenta ya había pasado, pero dentro de él, la tempestad apenas comenzaba. El pálido se levantó sin decir nada y salió de la habitación a medida que se alejaba, lo que antes parecía un hospital comenzó a desvanecerse en la penumbra.
Las paredes blancas se deformaron hasta convertirse en húmedas y frías rocas, y el eco de sus pasos resonó en la caverna sombría. Avanzó con serenidad hasta donde una chica permanecía encadenada. Su boca estaba cubierta por un trozo de tela, y su respiración entrecortada delataba el pánico que la consumía.
Al verlo acercarse, rompió en llanto, sollozando con desesperación por querer huir de ahí, él se inclinó ligeramente, observándola con una mezcla de indiferencia y diversión.
—No llores. —susurró, acariciándole el rostro con una frialdad que helaba los huesos. —Eso solo despierta aún más el hambre de mi hijo... y no creo que quieras que te devore tan rápido.
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The Sea Creature [Y.M] [✓]
FanfictionEn la isla Jeju existe una leyenda sobre una criatura marina que devora a las personas, comiendo sus partes vitales y dejándolas a la deriva del mar. Pero también se dice que si le das lo más valioso que tienes a esa criatura, esta puede concederte...
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