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La brisa nocturna arrastraba el salitre hasta la terraza donde estaban sentados. El murmullo del mar se colaba entre sus silencios, llenándolos con una calma que contrastaba con lo que flotaba entre ellos.

—Mejor no hablemos de eso. —dijo Jimin, bajando la vista hacia su taza, donde el té comenzaba a enfriarse.

Yoongi desvió la mirada hacia él, con esa expresión indescifrable que lo hacía parecer ajeno y cercano al mismo tiempo.

—¿Te incomoda? —preguntó, con voz baja, como si temiera romper algo.

Jimin negó despacio, apenas moviendo la cabeza.

—No es eso. —dijo, esbozando una sonrisa que no le alcanzó los ojos. —Sabes que me encanta hablar de ese tema, siempre lo he hecho.

—¿Entonces? —inquirió Yoongi, ladeando el rostro, observándolo con atención.

El silencio volvió a instalarse entre ellos, Jimin lo sostuvo por un momento, pero terminó cediendo. Sus dedos jugueteaban con el borde de la taza.

—Es solo que... a veces dices cosas que me incomodan. —confesó, apenas un susurro, luego, después de una pausa breve, añadió con más suavidad aún. —Como cuando mencionas que eres una criatura del mar.

Yoongi no respondió de inmediato, en su rostro se dibujó una media sonrisa, pequeña y cargada de misterio.

—¿Y qué tiene eso de incómodo? —preguntó al fin, con esa voz que parecía surgir de lo más profundo, como una ola arrastrando secretos.

—Porque a veces lo dices como si de verdad lo creyeras. —Jimin alzó la vista, sus ojos brillando con una mezcla de ternura y recelo. —Como si no fueras de aquí, como si un día pudieras simplemente... regresar al agua y desaparecer.

—¿Y si fuera cierto? —Yoongi lo miró largamente, luego extendió una mano y rozó con la yema de los dedos la suya.

Jimin no contestó, solo cerró los ojos por un instante, como si intentara atrapar ese momento antes de que se lo llevara la marea.

—¿Y si fuera cierto? —repitió Yoongi, su voz suave, casi un eco entre las olas.

Jimin abrió los ojos lentamente, la brisa agitaba levemente su cabello, y en su pecho algo se comprimía con cada palabra no dicha. No sabía si lo que lo asustaba era la idea de que Yoongi lo creyera... o la posibilidad de que tuviera razón.

—Entonces supongo que tendría que aprender a nadar. —susurró, con una sonrisa triste.

Yoongi lo observó en silencio, la luz tenue de la terraza apenas rozaba su rostro, pero Jimin podía ver el fulgor extraño en sus ojos, ese brillo que no se parecía al de nadie más.

—Ya sabes nadar. —dijo él, casi como una certeza. —Te he visto moverte entre emociones profundas, te sumerges y resistes, incluso cuando no lo notas.

—No es lo mismo. —murmuró Jimin, apartando la mirada hacia el mar negro y ondulante. —Una cosa es flotar... y otra muy distinta es seguirte si decides volver al fondo.

The Sea Creature [Y.M] [✓]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora