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Jimin se refugiaba en una de las cámaras más altas del palacio, una donde el agua no lo alcanzaba por completo, le costaba aún adaptarse al entorno marino; su cuerpo tritón incompleto exigía descanso constante fuera del agua, y cada respiración entre burbujas se volvía un esfuerzo silencioso que lo agotaba más de lo que admitía. Allí, entre las paredes de coral y conchas cerradas, pasaba horas acariciando su vientre, buscando en el ritmo de sus latidos una razón para seguir, no sabía qué futuro le esperaba. Solo sabía que su hijo no merecía cargar con los pecados de los suyos y entonces lo escuchó, voces fuera de la estancia, suaves, pero no lo suficiente para que el silencio no las traicionara.

—Los regentes dicen que deben deshacerse de lo que crece en el vientre de su hijo. —susurró una voz masculina, cortante, como si compartiera un secreto prohibido.

—No puedo creer que el príncipe se enredó con una criatura como el Cephallusca. —dijo una voz femenina, cargada de asco. —Lo que lleva dentro es una amenaza, no es un niño... es una bomba esperando estallar.

Jimin sintió que la sangre se le helaba, retrocedió, cubriéndose instintivamente el vientre, como si pudiera proteger a su hijo de palabras que, sin tocarlo, ya lo herían. La habitación pareció oscurecerse, le faltaba el aire, no solo por el agua... sino por el miedo.

Nadie le había dicho eso directamente, ni Namjoon ni Jin, pero ahora lo sabía, no iban a esperar a que su hijo se convirtiera en una amenaza. Lo detendrían antes y no se lo permitiría esa noche, cuando el palacio dormía, Jimin empacó lo poco que tenía: un brazalete de coral entregado por Jin, un fragmento de concha que solía usar Namjoon como sello real... y una perla negra que brillaba con luz propia.

No sabía cómo había llegado a su habitación, solo la encontró sobre la cama como si lo esperara, la tocó y el eco de una voz conocida susurró en su mente.

"Sigue las corrientes más frías, te llevarán a mí."

Era él, el Cephallusca. No sabía cómo, pero lo había escuchado, sin pensarlo más, Jimin se deslizó fuera del palacio, esquivando a los centinelas, nadando con torpeza pero con urgencia. El agua lo hería, pero la idea de perder a su bebé lo hería más y a medida que se adentraba en la oscuridad, las luces del palacio se desvanecieron detrás de él y frente a él, en lo más profundo... algo se despertaba.

The Sea Creature [Y.M] [✓]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora