Capítulo 17: Dulce excursión

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La luz del atardecer se cuela suavemente por las persianas, bañando la oficina de Eric en tonos dorados que contrastan con la seriedad habitual de nuestras sesiones. Eric me observa con expectativa, preparándose para sumergirse en las profundidades de mi vida reciente.

-Dominik, antes de que me cuentes sobre tus recientes escapadas, ¿cómo van las cosas con Alex? La última vez que hablamos, parecía que había algo más que simple amistad ahí. -pregunta Eric, claramente intentando conectar puntos en mi complicada red de relaciones.

-Oh, Alex siempre será especial, pero sabes cómo es esto... la vida sigue trayendo nuevas experiencias, y yo sigo explorando -respondo con un tono despreocupado, aunque mis palabras están cargadas de un doble sentido que no me molesto en ocultar.

Eric sonríe, reconociendo mi evasiva.

-Entiendo, siempre en búsqueda de nuevas... lecciones. ¿Y cuál ha sido la última? Me mencionaste algo sobre un evento cultural japonés con tu instituto. -sigue Eric, su interés piqueteado por mi tendencia a encontrar lo erótico en lo educativo.

-Ah, sí, esa fue una experiencia para recordar. Imagina, Eric, toda la noche en una sala enorme, al estilo japonés, todos nosotros en futones. No es el tipo de exploración cultural que esperarías... se volvió bastante más íntima. -digo, insinuando lo que vendría después sin entrar en detalles aún.

-Suena como un ambiente... estimulante. Dime, ¿cómo manejas la línea entre la exploración y la excesividad en estos escenarios? -pregunta Eric, su tono ligeramente más grave, pero sus ojos brillan con un interés que no es puramente profesional.

-Es todo sobre el equilibrio, Eric. Pero entre Pedro, Marco y yo, encontramos una manera de... profundizar en nuestro entendimiento mutuo, compartiendo mucho más que solo espacio físico. -explico, permitiendo que una sonrisa maliciosa se forme en mis labios mientras observo cómo Eric procesa la imagen.

-Interesante... y, ¿esto te ayuda a entender mejor tus impulsos? ¿O simplemente es otra manera de satisfacerlos? -indaga Eric, cruzando los brazos, su expresión mezcla de censura y curiosidad.

-Creo que es un poco de ambos. Cada encuentro es una lección, Eric. Y estoy aquí para aprender, ¿no es así? ¿Acaso no es esa la mejor manera de aprender... practicando? -respondo, mi tono desafiante pero juguetón, invitándolo a considerar la utilidad práctica de mis "lecciones".

-Por supuesto, la práctica es esencial. Bueno, ¿por qué no pasamos a los detalles prácticos de esa noche? -dice Eric, un leve rubor en sus mejillas mientras se prepara para la siguiente parte de mi relato.

**Volvemos al pasado.**

La mañana del viaje estaba cargada de una energía palpable, con todos nosotros subiendo al autobús, risas y conversaciones llenando el aire. Me encontré sentado entre Pedro y Marco, dos de mis compañeros más atractivos, y no pasó mucho tiempo antes de que la cercanía en los asientos del autobús diera inicio a un juego de insinuaciones y toques discretos.

-Parece que vamos a estar bastante... cómodos aquí, ¿no crees? -comentó Pedro, mientras accidentalmente (o no tan accidentalmente) su mano rozaba mi paquete.

-Oh, creo que la comodidad será lo último en lo que pensemos hoy -respondí, devolviendo el gesto al ajustar mi posición y asegurándome de que mi codo tocara su lado suavemente.

Marco, que había estado observando el intercambio con una sonrisa traviesa, decidió unirse al juego.

-Chicos, guarden algo de esa energía para el evento. Oí que la cultura japonesa valora mucho la resistencia -dijo, guiñando un ojo.

Cayendo En La TentaciónHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora