Los rayos del sol se cuelan por la ventana de la consulta de Eric, proyectando un brillo dorado sobre el escritorio mientras el sonido rítmico y controlado de sus caderas contra mi culo resuena en la habitación.
Estoy inclinado sobre el borde del escritorio, mis jeans enrollados en los tobillos, mi camisa cuidadosamente levantada hasta el pecho, dejando mi piel expuesta al aire cálido.
Eric está detrás de mí, su polla deslizándose dentro y fuera de mi culo con una precisión quirúrgica, cada embestida firme pero contenida, como si estuviera ejecutando una maniobra clínica.
Una de sus manos reposa en mi cadera, manteniéndome en posición, mientras la otra sostiene el teléfono contra su oreja, su voz serena y profesional cortando el silencio.
-Doctor Martínez, gracias por confirmar -dice Eric, su tono impecable mientras me penetra con una calma desconcertante. -El jueves a las diez me parece perfecto. Lo agendaré de inmediato.
Mi respiración se entrecorta, y aprieto los dientes para no gemir mientras su polla me llena, caliente y gruesa, rozándome en puntos que me hacen temblar. Mi propia erección gotea contra el escritorio, dejando una mancha húmeda en la madera pulida, y mis manos se aferran al borde, buscando estabilidad.
Él me lanza una mirada fugaz, sus ojos oscuros brillando con esa autoridad sutil que me tiene atrapado.
-Dominik, mantén la compostura -susurra, cubriendo el teléfono un instante, su voz baja pero firme. -Esto es una consulta profesional, no un desahogo.
Vuelve a la llamada sin esperar mi respuesta.
-No, ningún problema -continúa, su tono intacto mientras me da una embestida más profunda, arrancándome un jadeo que disfrazo con un carraspeo. -Estaré disponible para coordinar los detalles. Gracias, doctor.
Cuelga con un gesto elegante, dejando el teléfono sobre el escritorio, y sus dos manos se posan ahora en mis caderas, sus dedos guiándome con precisión.
-Bien ejecutado, Dominik -dice, su voz suave pero cargada de dominio. -Me impresiona tu esfuerzo por mantenerte callado mientras te tengo así. ¿Sientes lo bien que encajo en ti?
-S-sí... -murmuro, mi voz temblando mientras me ajusto a él. -Es... intenso, Eric.
-Es lo que requiere esta sesión -responde, y se detiene, su polla aún dentro de mí, cálida y pulsante. -Vamos a trasladarnos al sillón. Quiero analizar esto desde otra posición.
No me da tiempo a reaccionar. Con un movimiento fluido y controlado, sus manos se deslizan bajo mis muslos, levantándome del escritorio en suspensión como si fuera un paciente que necesita ser reposicionado.
Su polla permanece enterrada en mi culo, caliente y firme, y el cambio de ángulo me hace jadear mientras mis piernas cuelgan en el aire. Me sostiene con una fuerza serena, sus brazos firmes pero sin brusquedad, y camina hacia el sillón de cuero en la esquina, cada paso enviando una ola de placer que me hace temblar.
-Eric... -gimo, mi voz baja mientras mis manos se aferran a sus hombros, arrugando su bata blanca. -Esto es... joder, me estás...
-Es un ajuste necesario -responde, su tono profesional mientras me lleva en suspensión, su polla rozándome con cada movimiento. -Relájate, Dominik. Confía en mi movimiento.
Llegamos al sillón, y con esa misma precisión clínica, me gira en el aire, su polla ajustándose dentro de mí como si estuviera calibrada para el movimiento. Se sienta con elegancia, dejándome caer sobre su regazo, mis rodillas a cada lado de sus muslos, y su polla se hunde más profundo, tocando un punto que me hace arquear la espalda y soltar un gemido que resuena en la consulta.
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Cayendo En La Tentación
General FictionEs la historia envolvente de Dominik, un joven que, mientras navega por las turbulentas aguas de la adolescencia, se encuentra con un error que cambiará su vida para siempre: se vuelve adicto al sexo. Esta adicción lo lleva a explorar los límites de...
