El calor de la noche de verano me envuelve como un aliento pegajoso mientras nado lento en la piscina pública, el agua tibia rozándome la piel y el cloro picándome los ojos. Son pasadas las diez, y el lugar está vacío, la reja entreabierta desde que el vigilante se largó hace rato, dejando las luces de los postes zumbando débiles contra el cielo negro.
El aire está cargado de humedad, y el silencio solo se rompe por el chapoteo suave de mis brazadas. Llevo un bañador negro ajustado, empapado y pegado a mis muslos, y mis movimientos son perezosos, buscando solo un escape del bochorno.
Me llamo Dominik, y vine aquí para despejarme, no para meterme en problemas. Pero esta piscina, a dos calles de mi edificio, siempre tiene algo de inquietante en la noche, como si las sombras guardaran secretos.
Nado hasta el borde, mis manos agarrando el cemento caliente y áspero, y me impulso fuera del agua, sentándome con las piernas colgando, el bañador goteando sobre el suelo. Entonces lo oigo: un chapoteo al otro lado de la piscina, desde las sombras donde la luz apenas llega.
Entorno los ojos y veo una figura emergiendo del agua, un tipo que reconozco al instante. Es Raúl, mi vecino del segundo piso, un tío de treinta y tantos con el pelo corto y mojado pegado a la cabeza, un cuerpo ancho y velludo que brilla bajo las gotas.
No lleva bañador, su polla colgando libre mientras nada hacia mí con una calma que me tensa los músculos. Lo he visto antes, demasiadas veces, asomado a su ventana cuando me desnudo en mi cuarto o cuando salgo a la terraza en bolas después de una ducha.
Sus ojos me encuentran, y una sonrisa torcida le cruza la cara.
-¿Qué haces aquí, Raúl? -pregunto, mi voz cortando el silencio mientras me mantengo en el borde, mis dedos apretando el cemento.
-Vi la reja abierta y entré -responde, su voz grave y ronca mientras se detiene a un metro, flotando con esa mirada que me pone nervioso. -Igual que tú, Dominik. Pero no finjas que no me esperabas. Te he visto desnudo más veces de las que cuentas.
Mi corazón se acelera, y un calor sube por mi cuello, mi polla endureciéndose bajo el bañador a pesar de la incomodidad.
-¿Qué mierda dices? -replico, mi tono desafiante, pero él nada más cerca, apoyándose en el borde a mi lado, sus brazos velludos brillando con el agua.
-No te hagas el tonto -dice, su mano rozando mi pierna bajo el agua, un toque firme que me hace jadear. -Sé lo que buscas, Dominik. Te escucho desde mi ventana, gimiendo como puta mientras te follan. Y no solo eso: sé que tu hermanastro Adrián te preña el culo casi todos los días.
Mi cara arde, y mi respiración se entrecorta. El morbo me golpea duro, porque es verdad: Adrián y yo llevamos meses enredados, su polla llenándome casi a diario, y Raúl, el cabrón, lo sabe.
-Estás loco -murmuro, pero mi voz tiembla, y él ríe, un sonido oscuro que resuena en la noche.
-No lo niego -responde, y se impulsa fuera del agua con un movimiento rápido, el agua escurriendo por su cuerpo velludo mientras se planta frente a mí, su polla dura y goteando a centímetros de mi cara. -Pero sé lo que quieres. Siempre lo supe, viéndote desnudo en tu cuarto, con el culo abierto después de que Adrián te usa.
Antes de que pueda reaccionar, su mano va a mi nuca, agarrándome con fuerza mientras empuja su polla contra mis labios.
-Abre la boca, Dominik -ordena, su voz cargada de morbo. -Esto es lo que buscas, ¿no? Una polla más para tu colección.
Intento resistirme, pero su agarre es firme, y mi cuerpo me traiciona, mi boca abriéndose mientras su polla se desliza dentro, caliente y salada contra mi lengua. Gimo, un sonido ahogado, mientras él empuja, llenándome la garganta con un ritmo lento pero implacable.
Mis manos se aferran al borde de la piscina, el cemento raspándome las palmas, y el agua gotea de su cuerpo al mío, salpicando el suelo.
-Joder, sí... -gruñe, su mano en mi pelo tirando fuerte. -Sabía que eras una puta para esto. Te escucho con Adrián, gimiendo como perra mientras te preña. ¿Te gusta que te usen así?
-Mmff... -balbuceo, mi voz ahogada por su polla mientras chupo, mi polla palpitando bajo el bañador, el morbo de sus palabras golpeándome duro.
La piscina está silenciosa, pero el riesgo de que alguien pase un vecino, el vigilante, lo hace todo más intenso.
Él se retira un momento, su polla goteando saliva en mi barbilla, y me mira con esa sonrisa torcida.
-Levántate y date la vuelta -ordena, su tono firme mientras me agarra por las caderas. -Quiero ese culo que Adrián deja tan abierto.
Me pongo de pie, temblando, y me giro, apoyando las manos en el borde de la piscina mientras él me baja el bañador de un tirón, dejándolo en mis tobillos. Escupe en su mano, un sonido húmedo y guarro que resuena en la noche, y frota la saliva en su polla antes de abrirme el culo con los dedos.
-Joder, estás listo -murmura, su aliento caliente en mi nuca mientras alinea su polla con mi entrada. -Apuesto a que Adrián te dejó preñado hoy, ¿no?
-S-sí... -admito, mi voz temblando mientras empuja, su polla deslizándose dentro de mí, gruesa y caliente, mezclándose con el semen de Adrián que aún llevo dentro. -Esta mañana... me folló...
-Claro que sí -responde, y empieza a moverse, sus embestidas firmes contra el borde, el sonido húmedo de su polla entrando y saliendo resonando en el aire. -Te voy a preñar otra vez, Dominik. Aquí, donde cualquiera podría verte.
Mis piernas tiemblan, el cemento raspándome las manos mientras me folla, mi polla goteando contra el borde de la piscina. El agua chapotea bajo nosotros, y un ruido lejano, quizá pasos, quizá un coche, me tensa, pero no puedo parar.
-Joder... -gimo, mi voz baja. -Me estás... me estás matando...
-Te estoy follando -corrige, su voz ronca mientras acelera. -Te escucho todas las noches, Dominik. Con Adrián, con otros tíos. Eres una puta para esto, y ahora eres mía.
-S-sí... -gimo, mi culo apretándolo mientras el morbo me consume. -No pares...
-No voy a parar -dice, y una de sus manos se desliza a mi polla, apretándola mientras sigue embistiéndome. -Córrete para mí, aquí, con el culo lleno de tu vecino.
El aire caliente me envuelve, el cemento me raspa, y el riesgo de ser pillados me lleva al límite.
Mi polla palpita en su mano, y exploto, mi semen salpicando el borde de la piscina mientras gimo, mi culo apretándolo con fuerza.
Él gruñe, sus embestidas volviéndose rápidas y profundas, y se corre dentro de mí, caliente y espeso, añadiendo su carga a la de Adrián mientras el agua sigue chapoteando.
Se retira lento, su semen y el de Adrián goteando por mis muslos y manchando el cemento, y me subo el bañador con manos torpes mientras él se deja caer al agua, flotando con una calma inquietante.
-Sabía que lo querías -dice, con una sonrisa torcida mientras nada hacia el otro lado. -Nos vemos en el edificio, Dominik.
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Hola! Hola! ¿Cómo estáis? Espero que bien después de conocer a un nuevo personaje, que seguro que nos trae alguna que otra nueva aventura con nuestro adicto favorito.
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Puedes encontrar todos los personajes, como sus fotos (+18) y su ficha técnica, espero que os guste.
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Cayendo En La Tentación
Ficción GeneralEs la historia envolvente de Dominik, un joven que, mientras navega por las turbulentas aguas de la adolescencia, se encuentra con un error que cambiará su vida para siempre: se vuelve adicto al sexo. Esta adicción lo lleva a explorar los límites de...
