Capítulo 28: Dulce padrastro

530 9 0
                                        

El trayecto desde la consulta de Eric hasta el apartamento es un silencio espeso, el eco de lo que pasó todavía resonándome en la cabeza mientras subo las escaleras detrás de Adrián. Entramos pasadas las siete, el aire del apartamento cargado con el olor a humedad y el calor pegajoso de la noche que se cuela por las ventanas entreabiertas. Adrián tira las llaves en la mesa del pasillo con un golpe seco y me lanza una mirada, su sonrisa torcida atravesando la penumbra del salón, sus ojos oscuros brillando con ese morbo que me desarma.

-Estás hecho polvo, Dominik -dice, su voz ronca mientras se quita la camiseta sudada y la arroja al sofá, su pecho musculoso reluciendo bajo la luz tenue, el sudor deslizándose por su piel. -Hueles a semen y a vicio. Ve a limpiarte antes de que te dé otra ronda.

Mi cara arde, una mezcla de vergüenza y deseo encendiendo mi cuerpo, mi polla endureciéndose en los jeans al recordar cómo Eric y Adrián me follaron en la consulta, sus pollas preñándome por ambos lados hasta dejarme temblando, el culo lleno de sus cargas calientes y espesas.

Me llamo Dominik, y ahora, con el semen de los dos goteando por mis muslos, pegajoso bajo la ropa, solo asiento, sin palabras, y me arrastro al baño, mi respiración pesada, el morbo latiendo en cada paso.

Cierro la puerta del baño tras de mí, pero no echo el pestillo, un descuido que siempre cometo, como si una parte de mí invitara al peligro. Me quito la camiseta empapada y los jeans, la tela áspera despegándose de mi piel sudada, y las botas caen con un golpe sordo contra los azulejos fríos.

Abro el grifo de la ducha, y el agua caliente me golpea como un alivio, el vapor subiendo rápido, empañando el espejo pequeño sobre el lavabo. Gimo bajo el chorro, mis manos deslizándose por mi pecho, bajando por mi estómago, limpiando el sudor y la suciedad del día.

Mis dedos llegan a mi culo, resbaladizo y abierto por las embestidas de Eric y Adrián, y el semen sale lento, blanco y espeso, deslizándose por mis muslos y mezclándose con el agua. Lo toco, mis dedos entrando apenas, sintiendo lo dilatado que estoy, y mi polla se endurece más, goteando contra mi pierna mientras el morbo de llevar sus cargas dentro me consume.

La puerta del baño se abre de repente, y me tenso, mis dedos congelados en mi culo mientras el agua me empapa. Es Carlos, mi padrastro, el padre de Adrián. Un hombre grande, de unos cuarenta y pico, con el pelo corto y grisáceo, una camiseta vieja manchada de grasa del taller y pantalones de trabajo que cuelgan bajos en sus caderas.

Sus ojos oscuros me recorren, deteniéndose en mi culo expuesto, el semen goteando por mis muslos, y una sonrisa sucia se dibuja en su cara mientras cierra la puerta tras él con un clic suave, el vapor envolviéndolo.

-Vaya, Dominik... -murmura, su voz grave y áspera, cargada de deseo mientras da un paso hacia mí. -¿Qué tenemos aquí? Limpiándote el culo después de que te llenen, ¿eh?

Mi corazón se acelera, mi polla palpitando mientras intento cubrirme con las manos, pero el espacio reducido de la ducha no me deja escapar. El agua caliente sigue cayendo, salpicándome la piel, y el vapor hace que su camiseta se adhiera a su pecho velludo.

-Carlos... -balbuceo, mi voz temblando bajo el ruido del agua. -Solo... estoy duchándome...

-No me engañes -corta, su risa baja resonando en el baño mientras se quita la camiseta con un movimiento rápido, revelando su pecho sudoroso, los músculos firmes bajo la piel curtida. -Huelo el semen desde aquí. ¿Cuántos te han dado hoy, Dominik? ¿Adrián? ¿Ese doctor? ¿O hay más?

Mi cara arde, el morbo golpeándome como una ola mientras el agua corre por mi cuerpo. Antes de que pueda responder, Carlos se baja los pantalones y los bóxer de un tirón, su polla saltando libre, gruesa y dura, casi un reflejo de la de Adrián, con las mismas venas marcadas y ese peso que me hace salivar. Entra en la ducha conmigo, el agua salpicándole el cuerpo mientras se acerca, su presencia llenando el espacio, el calor de su piel mezclándose con el vapor.

Cayendo En La TentaciónHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora