Los rayos del sol se cuelan por las rendijas de las persianas en la consulta de Eric, trazando líneas doradas sobre el escritorio mientras estoy frente a él, mi respiración entrecortada y un calor subiéndome por la nuca.
Es una tarde tranquila, el aire cargado con ese aroma a desinfectante y cuero que siempre me envuelve aquí. Llevo una camiseta gris ajustada y jeans oscuros, mis botas firmes en el suelo, aunque mi cuerpo tiembla con un ritmo constante que no nombro. Eric está cerca, su bata blanca rozándome de vez en cuando, su voz serena cortando el silencio como un bisturí.
-Dominik -dice, su tono profesional y firme mientras sus manos se mueven en algún lugar fuera de mi vista. -Ya me contaste lo del metro y lo de Raúl en la piscina. Son historias interesantes, pero quiero profundizar. Dime, ¿qué sentiste cuando ese desconocido en el metro te abordó sabiendo que venías de aquí?
Trago saliva, mi voz temblando mientras intento concentrarme, el sudor perlándome la frente. Hay un movimiento sutil, un roce que me tiene al borde, pero me obligo a responder.
-Fue... intenso -admito, mi respiración irregular. -Saber que él podía olerlo, que sabía lo que habías dejado en mí... me puso nervioso, pero también me encendió. No pude evitarlo, Eric.
Él asiente, sus ojos oscuros fijos en mí, un brillo clínico brillando tras su calma.
-Entiendo -responde, su tono sereno pero cargado de curiosidad. -Y cuando te arrinconó contra la barra, con toda esa gente alrededor, ¿qué pasó por tu cabeza? ¿El riesgo te paralizó o te impulsó?
Cierro los ojos un segundo, el recuerdo golpeándome mientras mi cuerpo se ajusta a ese vaivén que no menciono.
-El riesgo me impulsó -confieso, mi voz baja. -Había un borracho a metros, una pareja hablando, y él me tenía ahí, con las manos en mis jeans. Pensé que alguien lo notaría, pero eso solo lo hizo más... joder, más real.
Eric no dice nada al principio, solo un leve sonido de aprobación escapa sus labios mientras el escritorio cruje ligeramente bajo mi peso.
-Fascinante -murmura, ajustándose. -Y con Raúl, tu vecino... Me dijiste que él ya sabía cosas, que te había oído con Adrián y otros. Cuando te confrontó en la piscina, ¿cómo te afectó esa familiaridad? ¿Qué supiera tanto?
Mi corazón late rápido, y un jadeo se me escapa antes de que pueda contenerlo, pero lo disfrazo con una tos.
-Fue... raro al principio -respondo, mi voz temblando. -Raúl me ha visto desnudo por la ventana, me ha escuchado gimiendo con Adrián casi todas las noches. Cuando me lo dijo en la piscina, que sabía que Adrián me preña el culo, sentí vergüenza, pero también... morbo. Que me tuviera tan pillado me puso duro, Eric.
Él se inclina un poco más cerca, su aliento rozándome mientras el ritmo sigue, constante y firme.
-Interesante -dice, su tono profesional intacto. -Y cuando te metió la polla en la boca en el borde, sin darte opción, ¿qué pensaste? ¿Te resististe en tu mente, o lo aceptaste de inmediato?
-Intenté resistirme -admito, mi voz entrecortada mientras mis manos buscan apoyo en el escritorio. -Pero su mano en mi nuca, sus palabras... me dijo que era una puta para eso, que lo sabía todo. No pude parar, Eric. Lo acepté, y cuando me dio la vuelta y me folló, fue como si me estuviera reclamando.
Un silencio breve llena la habitación, el aire zumbando con una tensión que no nombro. Eric se endereza, sus manos ajustándose en algún lugar que no veo, y el escritorio tiembla ligeramente bajo mí.
-Esas experiencias dicen mucho de ti, Dominik -comenta, su voz calmada pero con un filo que me eriza la piel. -El metro, Raúl... ambos aprovecharon lo que yo dejé en ti. ¿Te sientes más vulnerable por eso, o más poderoso?
-No lo sé -respondo, mi respiración acelerándose mientras un calor me recorre el cuerpo. -Vulnerable, supongo, pero también... joder, vivo. Como si cada vez que me usan, me vuelvo más yo.
Y entonces, a mitad de la conversación, todo se hace evidente. No estamos solo hablando. Desde que empezó esto, Eric me tiene inclinado sobre el escritorio, sus manos en mis caderas, su polla deslizándose dentro y fuera de mi culo con un ritmo lento pero implacable.
Mis jeans están en los tobillos, mi camiseta subida hasta el pecho, y él me folla mientras me interroga, su bata blanca rozándome la espalda con cada embestida. No lo dije antes, pero el crujido del escritorio, mis jadeos disfrazados, el calor de su cuerpo... todo encaja ahora.
-Joder, Eric... -gimo, mi voz rompiéndose mientras la revelación me golpea, mi polla goteando contra la madera. -Llevas follándome todo este rato...
-Es parte del proceso -responde, su tono profesional intacto mientras acelera, el sonido húmedo de su polla entrando y saliendo llenando la consulta. -Tus relatos me ayudan a entenderte, Dominik, pero esto... esto es el análisis en acción. Dime, ¿cómo te sientes ahora, sabiendo que te tengo mientras hablas?
-Joder... sucio... -admito, mis manos aferrándose al borde del escritorio mientras me embiste. -Me gusta... me gusta que me hagas esto mientras te cuento...
-Bien -dice, sus manos apretándome las caderas con más fuerza. -Vamos a ajustar la posición. Date la vuelta y siéntate en el borde.
Me saca con un movimiento suave, y me giro, sentándome en el escritorio con las piernas abiertas, mi culo resbaladizo por el sudor y su precum. Vuelve a entrar, su polla hundiéndose profundo, y me agarra por los hombros, follándome cara a cara mientras me mira a los ojos.
-Dime más -ordena, sus embestidas firmes pero controladas. -Cuando Raúl te preñó en la piscina, ¿pensaste en mí? ¿En lo que yo había hecho antes?
-S-sí... -gimo, mi polla palpitando mientras me folla. -Pensé en ti, en cómo me dejas... abierto... listo para ellos. Raúl lo sabía, Eric, sabía que alguien me había preñado antes...
-Perfecto -responde, su voz serena mientras el escritorio tiembla. -Y en el metro, con ese desconocido... ¿sentiste que eras mío, incluso entonces?
-Joder, sí... -admito, mi cuerpo temblando. -Llevaba tu semen, Eric... él lo aprovechó, pero eras tú en mi cabeza...
El morbo me consume, sus preguntas mezclándose con su polla clavándome, y no puedo más.
-Eric... me voy a... -gimo, mi voz rota mientras el placer me atraviesa.
-Córrete, Dominik -ordena, su tono firme. -Hazlo mientras me cuentas quién eres.
Exploto, mi semen salpicando mi pecho y su bata mientras gimo, mi culo apretándolo con fuerza. Él mantiene el control, sus embestidas precisas, y se corre dentro de mí, caliente y espeso, llenándome mientras un suspiro escapa sus labios.
Me quedo en el escritorio, temblando, su polla todavía dentro, su semen goteando por mis muslos.
-Una sesión reveladora -dice, su tono profesional intacto. -Tus experiencias pasadas y esta confesión... me dan mucho para trabajar. Descansa, Dominik. Seguiremos pronto.
Asiento, exhausto, atrapado en su juego clínico y sabiendo que esto no termina aquí.
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Hola! Hola! ¿Cómo estáis? Espero que bien después de saber que Eric esta adicto a Dominik, que lo hacen ya incluso teniendo la sesión y hablando de ello tranquilamente.
La web de la novela está disponible:
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Puedes encontrar todos los personajes, como sus fotos (+18) y su ficha técnica, espero que os guste.
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Cayendo En La Tentación
Ficción GeneralEs la historia envolvente de Dominik, un joven que, mientras navega por las turbulentas aguas de la adolescencia, se encuentra con un error que cambiará su vida para siempre: se vuelve adicto al sexo. Esta adicción lo lleva a explorar los límites de...
