La oficina de Eric está adornada con un toque navideño sutil pero encantador, aportando un ambiente festivo que contrasta irónicamente con la tensión que se anticipa en la aire. Laura, sentada discretamente a un lado, observa nuestra interacción, que cada vez se torna más intrigante con cada sesión.
-Eric, esta temporada siempre me inspira a ser... generoso. Y parece que no soy el único con ese espíritu -comienzo, dejando caer una mirada significativa hacia Eric, insinuando que tengo más que compartir que simples anécdotas festivas.
Eric asiente, preparándose para lo que ya anticipa será una historia nada convencional.
-¿Hay alguna experiencia particular que te gustaría explorar hoy, Dominik? -pregunta, manteniendo su profesionalismo a pesar de la curiosidad evidente.
-Oh, sí. Las últimas Navidades fueron especialmente... iluminadoras -respondo con una sonrisa traviesa. -Encontré a tres reyes magos que estaban más que dispuestos a compartir sus regalos conmigo.
La curiosidad de Eric está claramente picada, mientras que Laura ajusta su posición, preparada para anotar cada detalle.
-El primer rey mago ofreció algo bastante nutritivo. Su leche fue un regalo refrescante, servido con una generosidad que me dejó... muy satisfecho -digo, haciendo una pausa para disfrutar del ligero rubor que coloreaba las mejillas de Eric.
-Y el segundo, -continúo, inclinándome hacia adelante y bajando la voz como si compartiera un secreto escandaloso, -me presentó su tronco navideño. Y no, Eric, no hablo de comida. -Dejo que mi mirada se deslice brevemente hacia su entre pierna, un gesto atrevido que deja poco a la imaginación.
Eric toma una respiración profunda, claramente afectado por la audacia de mis palabras.
-Continúa, -dice, una mezcla de advertencia y fascinación en su tono.
-Y el tercero, bueno, él estaba decidido a asegurarse de que mi festividad fuera completa con sus embestidas. Cada uno a su manera, me mostró que la verdadera alegría de la temporada es compartir... íntimamente.
Eric se reclina, tomando un momento para procesar la imagen que he pintado con mis palabras.
-Suena como una noche bastante... plena, -comenta, su elección de palabras reflejando la influencia de mi relato.
-Absolutamente, -asiento, manteniendo contacto visual. -Es la temporada de dar, después de todo. Y esos reyes realmente sabían cómo entregar sus regalos.
**Volvemos al pasado.**
Las luces navideñas parpadean por todos lados mientras entro al centro comercial, abarrotado de gente y llenos de aromas de canela y especias. El incesante ruido de conversaciones y villancicos me taladra los oídos, pero no importa ahora; tengo una sola misión: encontrar un buen regalo.
Mientras me paseo por los pasillos, una mano se posa sobre mi hombro. Me doy la vuelta para enfrentar a tres hombres apuestos, vestidos de terciopelo y adornos dorados, con unas sonrisas traviesas en sus rostros.
-Hola Dominik, -dice el primero con voz profunda y sedosa. -Nos hemos preguntado si estarías dispuesto a acompañarnos. Me llamo Melchor.
-Soy Baltasar,- dice el segundo, mostrando sus hoyuelos.
-Y yo Gaspar, -completa el tercero, rozando mis labios con el pulgar. -Sé que te gustaría un trío, ¿verdad?
Trago saliva, mi miembro se endurece instantáneamente con la propuesta. Miro alrededor, pero nadie parece fijarse en nosotros; están demasiado ocupados en las compras navideñas para notar la seducción que se desarrolla en la esquina.
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Cayendo En La Tentación
Ficción GeneralEs la historia envolvente de Dominik, un joven que, mientras navega por las turbulentas aguas de la adolescencia, se encuentra con un error que cambiará su vida para siempre: se vuelve adicto al sexo. Esta adicción lo lleva a explorar los límites de...
