Capítulo 21: Dulce charla

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-Dominik, hoy quiero que nos centremos en tus últimos impulsos. Has estado empujando los límites en nuestras sesiones, y necesitamos entender por qué sigues buscando estas situaciones tan intensas. ¿Qué ha pasado esta semana que quieras compartir?

-Oh, esta semana ha sido tranquila, Eric, solo soñando con lo deliciosa que está tu polla, tan dura y jugosa en mi boca -dije, con una risa baja, lamiéndome los labios para recoger el rastro de saliva, viendo cómo su cara se ponía roja, su respiración entrecortada, su polla temblando frente a mí, cubierta de mi babas y su pre-semen brillante. -¿De verdad quieres seguir con esto o prefieres que vuelva a devorarla?

Él abrió los ojos de par en par, dejando caer la libreta al suelo, su respiración cortándose mientras miraba mi boca, el rastro de babas que brillaba entre mis labios y su polla palpitante, todavía dura, goteante, fuera de sus pantalones abiertos.

Joder, qué momento: estaba de rodillas frente a él, bajo la línea de visión de su silla, chupándole la polla desde el inicio de la sesión, y él no se había dado cuenta hasta ahora.

Su polla, gruesa, ardiente y palpitante, había estado en mi boca desde que empezó a hablar, llenándome con su sabor salado, mi saliva resbalando por su longitud, viscosa y cálida, goteando al suelo mientras la saboreaba con ansia, lamiendo la punta, sintiendo cómo latía contra mi lengua, mi garganta abriéndose para tomarlo más profundo.

-Dominik... esto es... esto no es profesional -dijo, con la voz ronca, temblorosa, pero no intentó apartarme, ni cerrar las piernas, ni moverme.

Sus ojos estaban fijos en mí, brillantes, su polla temblando bajo mi aliento, cubierta de mi saliva y su pre-semen que goteaba en pequeños hilos.

Me reí bajito, acercándome otra vez, lamiendo la punta con un movimiento pausado, degustando el pre-semen, su sabor salado inundándome, antes de metérmela otra vez en la boca, chupando con más intensidad, sintiendo cómo se endurecía más, cómo latía contra mi paladar, mi saliva resbalando por su longitud, goteando al suelo, caliente y pegajosa.

Él gemía bajito, sin notarlo del todo, su voz tambaleándose mientras intentaba seguir:

-...Debemos establecer límites, Dominik, trabajar en... -decía, pero su voz se quebró cuando succioné más profundo, mi lengua explorando la base, mi boca húmeda y perfecta alrededor de él, mi garganta relajándose para acogerlo más adentro.

Saqué su polla otra vez, dejando un rastro de babas más denso, brillante y viscoso, conectando mis labios con su punta, goteando al suelo, su polla dura, palpitante, envuelta en mi saliva y su pre-semen.

-Claro, límites, Eric, pero qué placer saber cuánto te gusta esto, tu polla tan firme, tan exquisita en mi boca -dije, con una sonrisa traviesa, limpiándome la comisura de los labios con el dorso de la mano, observando cómo su rostro se encendía, su respiración agitada, su polla temblando frente a mí -¿No te excita imaginarme chupándote hasta que explotes, inundándome la garganta con tu semen caliente?

Él jadeó, quedándose inmóvil, su polla latiendo frente a mí, soltando más pre-semen que se mezclaba con mi saliva, su pantalón abierto exponiendo todo, su erección imposible de ocultar.

-Dominik... esto no debería... -susurró, con la voz quebrada, pero no me apartó, sus ojos clavados en mi boca, en las babas que relucían, en mi sonrisa lujuriosa.

Metí su polla otra vez en mi boca, chupando con más fuerza, mi lengua jugueteando con la punta, sintiendo cómo se hinchaba, cómo latía contra mi paladar, mi saliva resbalando por su longitud, goteando al suelo, cálida y pegajosa. Él gemía más alto ahora, sin poder evitarlo, su voz tropezando mientras intentaba hablar:

Cayendo En La TentaciónHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora