Bajo el Eclipse

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Max veía la tumba de su madre, hace mucho que no venía a verla aún recuerda el ruido de la sirenas y los paramédicos llevándose el cuerpo de su madre...

—Toma Max Te descafeinado te hará bien—dijo Victoria extendiendo un baso de café.
—¿No había chocolate?—dijo Max tomando el café.
—¿Desde cuando te gusta el chocolate?

Max se quedó pensando un momento sin duda el chocolate lo amaba porque le recordaba a las personas que más amaba en el mundo, Le recordaba Al cabello largo color chocolate de su madre, A las pecas en la nariz de Sergio y esos ojos que lo complementan con los ojos Massimo que lucen con un toque verde a la luz del sol.

—No tiene importancia—dijo Max dándole un sorbo al Té, Victoria solo asintió tomando asiento a su lado en la banca.
—¿Ya te has sentido mejor?
—Si...Creo que llegué a perder la razón por un momento ¿Cómo pude haber olvidado "eso"?—dijo Max

Sin duda Max llegó mal a Berlín ya que cuando llegó a la casa de su infancia, buscó a su madre con desesperación incluso llamado a victoria para ver si estaba con ella, lo que desconcertó a su hermana ella tuvo que ir a la casa a buscar a Max sin duda lo vio muy mal.

—Max sabes que eso era un mecanismo de defensa de la amnesia disociativa por qué cuando las personas son expuestas a un gran incidente repentino disminuye rápidamente su resistencia metal—le explicó Victoria ya que había visto varios casos.
—Me gustaría recuperarme rápido para volver a ver a mis hijos pero aún no estoy seguro cómo, pienso mucho en Mick y el bebé que viene en camino y en Massimo y su salud y Sergio que está solo cuidando a Pato...
—Tranquilo Maxi el tiempo lo cura todo en tu caso si será con el tiempo además tienes que darles tiempo a ellos para que procesen todo lo que ha pasado—interrumpió victoria en busca de despejar a su hermano.
—Enserio ¿Crees que eso me hará sentir mejor?
—Si estoy segura pero lo que importa ahora es el cómo vas a usar tu tiempo, Cómo dormir y despertar en horarios regulares, no saltarse ni una comida, come a tiempo y ejercítate no dejes de hacer eso y créeme volverás a estar en sí para ver a tus hijos—dijo victoria dándole ánimos a su hermano.
—Claro voy a intentarlo lamento mucho a verte preocupado—dijo Max dándole una sonrisa.

Luego de una hora Max volvió a casa con victoria quien vivía sola ya que hace cuatro años se divorcio y su hija ahora tiene a su familia así que se mudó no hace mucho a Berlín, Max hizo su horario desde la seis de la mañana se levantaba para hacer ejercicio, desayunaba con su hermana y normalmente paseaba por la calles de la ciudad ya sea en la bibliotecas, o en el cine, arreglando la casa de su hermana o simplemente sentarse en el parque viendo a las personas así paso las semanas.

—¡Oye Max! Baja iremos de paseo—gritó su hermana desde el piso de abajo.

Cuando victoria dijo que saldrían jamás imagino que lo traería a la zona de juegos de la que era su primaria cuando eran niños, pero ahí estaban comiendo ramen picante instantáneo que vendían en la tienda de servicio mientras bebían coca-cola sentados en los columpios.

—¿Por qué me trajiste aquí?—pregunto Max mientras sorbía sus fideos.
—Pensé que aquí nos divertiríamos sin pensar en nadie—respondió Victoria dejando la lata de refresco a un lado.
—¿Hablaste con tu ex marido?—interrogó Max al ver el tono de su hermana.
—Si puedes creer que es maldito después de cuatro años sigue pidiéndome que le de la casa de Ámsterdam que molestia—dijo Victoria molesta.
—Si que lo es, aunque no puede quitártela por qué es una herencia de nuestra madre y a su vez también será de tu hija—explicó Max.
—Si es lo que dijo el abogado...¿Y tú cómo vas con tu herencia?
—Bueno...Las acciones de Red Bull que me dejó Christian siguen siendo de Massimo al igual que el porcentaje de mi dinero, Pato tendrá el negocio de mi línea de ropa al igual que mis vienés materiales excepto la casa de New York y Los Ángeles que son de Massimo y el bebé de Mick tendrá igual otra parte de mi dinero y podrá seguir con las acciones en la bolsa pero Mick se hará cargo de eso mientras el bebé cumple sus 18—explicó Max
—Dios...Me siento tan vieja aquí sentada y hablando de dejar herencias como si ya fuéramos a morir mañana, como extraño esos días cuando me caía y me raspaba las rodillas y después me levantaba y jugábamos como sin nada en él patio—dijo Victoria
—Oye no somos demasiado viejos para jugar de nuevo—dijo Max para luego levántese del columpio—busca piedras Vic—dijo Max

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