No te vayas Jason 1/3

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Bruce: 38 años
Dick: 17 años
Jason: 15 años
Tim: 11 años
Damian: 8 años

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Jason creía que su madre había muerto en algún punto de su niñez. Claro ese era su pensamiento respecto a su madre, pero cuando su padre, decidió que Jason le tenía en alta estima a su madre, para joderlo más le mencionó la verdad.

Su madre lo había abandonado.

Lo había dejado a su suerte con su asco de padre.

No había duda que cuando estaba durmiendo en cartones y tapándose con periódicos, robando y muriendo de hambre, el resentimiento hacia sus padres había crecido.

No era que no lo sintiera después de ir con Bruce, amaba a su nueva familia. Amaba a sus hermanos, amaba a su padre y amaba a su abuelo.

Por eso no entendía porque la información de que su madre estaba viva y en peligro le afectaba tanto.

Podía simplemente ignorar la información y ya, pensar que su madre se salvaría, o podría decirle a su padre e idear un plan para ayudarla.

Pero el hecho de que fuera su madre, hacía las cosas más difíciles.

Y no entendía el porqué.

Con una sonrisa incómoda, vio como todos sus hermanos reían en la mesa, y como su padre revisaba unos documentos en su tablet, le parecía tan irreal. Era como si enterarse que su madre estaba en algún lado, hubiera hecho que la familia, la familia que lo amaba no fuera de él.

Sintió la mirada de su padre, por lo tanto fingió la mejor sonrisa posible y siguió con la conversación que estaban teniendo sus hermanos.

Para la noche, cuando ya iban a salir a patrullar, Jason ya estaba estresado, irritable y desconectado de la realidad.

—Jay ¿todo bien? — preguntó con amabilidad Dick, siempre el amable Dick, y cuando este trató de poner una mano sobre su cabello, Jason se la apartó de un golpe. El sonido sacudió la tranquilidad de la cueva.

Dick parecía mayormente sorprendido y algo dolido por la acción. Los menores (porque siempre que podían venían a despedirlos) jadearon asustados por el arrebato. Y Bruce, su padre lo miró con dureza para luego suspirar.

Bruce se acercó, mientras Dick retrocede unos pasos, incómodo. Jason lo sabía, Bruce estaba enojado, no tanto pero si parecía tenso.

—Has estado actuando raro desde ayer— mencionó, y Jason se mordió los labios, ayer...el hombre que había interrogado sobre otro caso, le reveló que trabajaba para una tal Sheila Haywood, y que esta lo traicionó para escapar a Etiopía, donde seguramente moriría.

—Jason ¿Qué está sucediendo? — el tono suave de Bruce, solo hizo que Jason se enojara, no entendía. Tan fácil sería decir que su madre (posiblemente su madre, pues su padre ni para acordarse bien del nombre de la mujer con la que tuvo un hijo servía), estaba en peligro y necesitaba ayuda, pero algo no le dejaba. Habían sido acogidos, Dick, Tim y él. Y los tres compartían lo mismo.

Padres muertos.

Se suponía.

—Nada viejo— Jason ignoró la mirada analítica que empezó a lanzarle Bruce.

—Bien— concluyó Bruce, Jason suspiró cansado, y listo para ponerse su traje, cuando el hombre siguió, —Por lo visto estás distraído, es peligroso llevarte a las calles así...Alfred, Jason está indispuesto, llévalo a descansar a su dormitorio, solo iré con Dick.

Los WayneDonde viven las historias. Descúbrelo ahora