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Bruce: 35 años
Dick: 14 años
Jason: 12 años
Tim: 8 años
Damian: 5 años
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—¡PAPÁ! —gritó Damian, deslizándose por el barandal para recibir a su padre del trabajo.
—¡Damian! —alzó la voz asustado el hombre al verlo saltar del barandal, tomándolo en el aire—. ¿Qué estabas pensando? —Lo revisó de arriba abajo.
—Ja, ja, tranquilo, papi, ya puedo hacerlo sin caerme —habló orgulloso.
Justo en ese momento, Jason estaba saliendo de la cocina con un plato repleto de galletas y, al ver a su padre, se regresó por las mismas, sin quitarle la vista de encima. Bruce lo observó con una ceja alzada.
—Oye, papá, ¿puedes quedarte un ratito aquí en la puerta? —preguntó con voz inocente su hijo menor.
Pero al ver la sonrisa traviesa de su hijo, Bruce quiso desistir.
—¡Te atrapamos! —chillaron Tim y Dick, saliendo detrás del sillón para abrazarlo por las piernas y pasarle una cuerda, impidiendo su movimiento.
—¿Qué está pasando? —preguntó sin alterarse, pero su vista se fijó en Jason, quien salía de la cocina con marcadores y un labial.
A pesar de las sonrisas traviesas de sus hijos, la única pregunta en su mente era:
¿De dónde sacaron un labial?
Él ya no traía mujeres a la mansión después de haber adoptado a Jason, así que era improbable que alguna de ellas lo hubiera dejado allí. Dejó de lado sus pensamientos cuando vio al mayordomo bajar las gradas, pero este se detuvo al ver la escena: Bruce amarrado en el suelo de la sala de estar, rodeado de sus hijos, todos con crayones y hasta con un labial.
—Alfred —llamó Bruce, buscando ayuda.
—Alfred no va a salvarte de esta, papá —Dick tomó el labial y empezó a pasarlo por su rostro. Damian y Tim se quedaron viendo al mayordomo con falsa inocencia.
—Mi seguro no cubre esto, amo Bruce —respondió el mayordomo con lentitud. Luego, se dio la vuelta e ignoró los llamados del hombre que quería como a su hijo, así como las risas malvadas de los pequeños. Subió las gradas huyendo de aquella escena.
—¡Que empiece el motín! —gritó Jason, repartiendo los marcadores a sus dos hermanos.
Todos saltaron sobre Bruce, rayando cuanto podían. Su padre se removía, y ya había logrado zafarse del nudo. Con cuidado, atrapó a Jason y Damian, quienes, al sentir las manos de su padre, gritaron.
—¡Dick, las armas! —chilló Tim con una risa, tratando de ayudar a sus hermanos que ya habían sido capturados.
Bruce se preocupó al ver a su hijo mayor salir en busca de algo. Tim se sujetó del cuello de su padre. El hombre, con cuidado, se levantó y caminó con sus tres hijos riendo y pidiendo que los dejara continuar con su motín.
Caminó hacia la cocina, donde había entrado Dick, pero se detuvo al escucharlo buscar algo en los cajones. Cuando entró, su hijo tenía en manos fotos de Bruce Wayne...
En pañales.
—¿De dónde sacaste eso? —preguntó, sintiendo el sudor frío cubriéndole la espalda.
—Papi, tienes la misma contraseña para todo —rió Tim, soltándose del cuello de su padre y cayendo perfectamente.
—Nuestro querido Timmy averiguó la contraseña de la caja fuerte —Jason acarició la cabeza del pequeño, y Bruce, junto a Dick, podrían jurar que vieron unas orejas y cola de gato, además de oírlo ronronear.
—Nos dejas maquillarte o... —Dick sacó su celular, donde estaban todas las fotos— envío todas las fotos a la Liga.
Bruce pudo jurar que, si esas fotos salían a la luz, Hal y Barry no lo respetarían, Diana se burlaría de él hasta su muerte y, seguramente, Clark no podría verlo a los ojos nunca más.
—No hablas en serio —trató de acercarse para quitarle el dispositivo, pero Jason y Damian, que aún seguían en sus brazos, mordieron con fuerza los brazos de su padre.
—Un movimiento en falso y se envía la foto —Jason alzó la vista para mostrar una sonrisa socarrona.
Bruce estaba orgulloso; habían planeado todo relativamente bien, aunque era un golpe a su orgullo que sus cuatro hijos pudieran derrotarlo tan fácil.
Al verse derrotado, se sentó en el suelo, donde sus hijos siguieron usándolo de lienzo. Jason se fue a la parte de atrás y comenzó a escribir en su nuca. Damian solo se sentó en las piernas de Bruce y rayaba su camisa, que antes estaba pulcramente blanca. Tim reía y hacía garabatos en su mejilla izquierda, mientras Dick se había puesto un poco de labial en los labios y le daba besos en la mejilla a su padre.
Estaban tan entretenidos que no escucharon cuando la puerta principal se abrió y entró Kate, cargando varios regalos. Pero, al ver la escena en la cocina, retrocedió lo más callada posible, dejó los regalos en la mesa de la sala y salió corriendo.
Hubiera querido tomar una foto, pero no le apetecía correr de cuatro niños maniáticos como lo eran los hijos de su primo Bruce.
Cuando los niños por fin se cansaron, Dick sacó su celular y le tomó una foto a Bruce. Luego, corrieron a buscar a su adorable y protector abuelo Alfred.
El hombre murciélago se levantó y se miró en el espejo: la mitad de su rostro tenía besos repartidos, mientras que la otra mitad tenía una palabrota escrita en una esquina de la frente (ya sabía quién había sido). Además, tenía varios garabatos en la mejilla, su camisa estaba llena de las firmas de todos sus hijos y Damian había dibujado el símbolo del murciélago lo mejor que pudo.
Al ir a su dormitorio, se dio cuenta de que sus hijos no sabían ocultarse muy bien.
Una vez presentable, regresó a la sala, donde los niños y el mayordomo reían en voz baja. Estos, al verlo, se levantaron, al igual que Alfred. Sus hijos se ocultaron tras el viejo señor y Jason sacó una hoja de papel de su bolsillo, señalando a Alfred.
Bruce pudo leer:
TRANQUILIZANTE
Sus hijos le hacían ver las estrellas, pero no se arrepentía de tenerlos a su lado.
«★»---🖤---«★»
Espero les haya gustado
Los amoo
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Los Wayne
FanficConjunto de momentos de la familia Wayne, se ubicaran en la misma línea de tiempo, pero la mayoría se basará en la niñez, por ende no esta basada en ningún comic. Cómo sería Bruce si desde antes ya cuidara a todos los chicos (y fuera un padre más ab...
