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La casa amarilla era pequeña, no una gran mansión, tenía una pequeña sala comedor, una cocina con un meso justo, una nevera mediana, y arriba un segundo piso con un baño con una habitación, lo único bueno es que la cama era lo suficientemente para que los tres pudieran dormir al menos por unos días. Kim maldijo muchísimas veces.
– ¿Por qué Kinn hizo estas casas tan pequeñas? - preguntó Chay - Quiero decir, tienen mucho dinero ¿no?
Kim exhaló negando ligeramente - Porqué no vale la pena construir casas grandes solo para venir cuando la policía quiere amarrarnos el culo en una cama de laboratorio, a demás, se pasa desapercibido.
– Estamos en medio de un bosque, ¿qué más desapercibido que esto? - Wolfgang bajó las escaleras - ¿Al menos hay televisión por cable?
Encendió la televisión del salón y todo parecía en orden.
– ¿Hay comida?
– Si, enlatada - responde Kim abriendo la nevera -
Kim sacó una lata de atún en trozos, todo parecía estar en orden acorde a las fechas de vencimiento. Se sirvió un poco en un plato y picó unos vegetales, nadie más quiso porque no tenían hambre.
– Si vamos a vivir aquí por nos días podemos repártanos los deberes - opinó el más joven
– Mmm, está bien - asiente el ruso - me encargo de la cocina.
– Yo de lavar la ropa sucia - dice Chay –
Kim tragó su atún - y yo de lo que sea, no es como que seamos un matrimonio, hacemos lo que necesitamos y ya.
– Ya quisieras estar casado conmigo, guapo - guiñó Chay con una sonrisa traviesa
Kim negó ligeramente sentándose en uno de los peldaños de la escaleras para terminar su comida en silencio, suspiró en silencio, iban a ser días largos... lo presentía. Kim jamás había vivido con personas, la última vez que lo hizo estaba joven y era con sus hermanos, su familia de sangre, ahora resulta que tenía que compartir espacio con dos seres sobrenaturales con poca cordura y que también están escapando, a demás, son insoportables. Ultimamente no había tenido tanta suerte.
– ¿qué haremos esta noche? - preguntó Chay
– Dormir - propuso Kim
– Aburrido - refutó Chay - ¿Y si vemos películas?
Wolfgang sonrió ampliamente - Me gusta la idea, podemos hacer unos snaks.
– Siiii - dijo Chay emocionado
Kim vio la escena perplejo, ¿era real lo que estas personas decían? Negó ligeramente y después de lavar el plato de comida, subió las escaleras dispuesto a tomar una ducha porque se sentía sucio, y luego a dormir, al menos podía gozar del silencio y de la ligera protección. En otras circunstancias, Kim no dormiría con personas merodeando por ahí, pero sabía que ninguno de los dos le haría nada malo, estaban del mismo lado así que se podía dar el lujo de descansar un poco.