Chay sonrió contra sus labios, con los ojos todavía cerrados un segundo más. Instintivamente se impulsó hacia adelante, buscando más, queriendo profundizar ese beso que apenas había empezado. Pero Kim se separó muy rápido, casi con brusquedad, retrocediendo un paso.
Lo miró.
Miró a Wolfgang.
El ruso tenía la cabeza ligeramente ladeada, observándolos con calma. No había molestia en su rostro. Ni celos. Solo una expresión serena, casi curiosa, como si estuviera esperando a ver qué pasaba después.
Kim carraspeó, claramente descolocado. Su pecho subía y bajaba con fuerza.
Chay bajó los hombros, intentando recuperar la compostura aunque su corazón latía desbocado.
— Deberíamos irnos —dijo, con la voz un poco ronca—Creo que hemos estado mucho tiempo fuera de casa.
Tomó la mano de Wolfgang con naturalidad. Ambos miraron a Kim al mismo tiempo.
— ¿Verdad? —preguntó Chay.
Kim asintió lentamente, todavía aturdido.
— Sí... hay que irnos.
Chay asintió y ambos pasaron por su lado hacia la salida. Kim los siguió en silencio, con los labios todavía hormigueando, como si el beso se hubiera quedado grabado ahí, quemando.
Mientras caminaban hacia la puerta, el corazón de Chay latía a mil. Todavía sentía el sabor de Kim en su boca. Quería empujarlo contra una pared, besarlo de verdad, profundo, desesperado. Quería beber su saliva, morderle el labio inferior, meterle la lengua hasta que gimiera. Quería tocarlo por todas partes. Quería que las manos de Kim lo tocaran también, que lo sujetaran fuerte, que lo maltrataran, que lo usaran. Mierda. El deseo era tan intenso que le dolía.
Apretó con fuerza la mano de Wolfgang solo para no cometer una imprudencia.
Pero entonces...
Algo los hizo detenerse en seco.
Una patrulla policial se detuvo frente al club con las luces encendidas y una voz metálica retumbando por los altavoces:
¡DETÉNGANSE O ABRIREMOS FUEGO!
Chay se congeló.
— Nos han encontrado.
Chay reaccionó primero, empujando a Wolfgang y a Kim hacia un callejón lateral. Las luces rojas y azules de las patrullas iluminaban la noche. Al menos seis vehículos y más de veinte agentes armados.
Las armas que llevaban no eran normales. Eran rifles de electrochoque modificados, con dardos que brillaban con electricidad azul. Diseñados específicamente para meta-humanos.
Wolfgang fue el primero en contraatacar.
Extendió ambas manos y una ola de fuego surgió de sus palmas, formando una barrera ardiente que cortó la calle. Dos patrullas chocaron contra ella y explotaron en una lluvia de metal y llamas. Los agentes gritaron cuando el fuego lamió sus uniformes.
—¿Cómo mierda nos encontraron? — preguntó el ruso
Kim hizo una mueca — Fue culpa de Porchay.
—¡¿Qué?!
—Tuve que darle una lección a un hijo de puta que quería poner su asqueroso pene en tu boca, así que básicamente, fue porque tu estabas bailando de una mirada atrevida.
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BEAUTIFUL HUMAN -
Fantasy¿Super héroes? No, darling...aquí encontraras villanos con dones especiales.
