It's my fault.

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Kim trató de levantarse...Mierda, los habían sorprendido... ¿Cómo se enteraron que estaban allí? ¿Cómo fue que pasó? Ellos habían sido muy precavidos. Maldita sea.

Un enorme hematoma empezaba a formarse en sus costillas, palpitando con cada respiración. Veía borroso. Las voces le llegaban como si estuviera debajo del agua debido a la explosión. El polvo y el humo llenaban el salón, haciendo que tosiera con fuerza.

Ahí, en el piso, pudo ver cómo entraban hombres con trajes blancos y otros con trajes pesados y armas letales. Eran más de los que esperaba. Al menos siete, y debido a la explosión tan potente, el cuerpo se Kim se sentía pesado... débil.

Lo primero que hizo fue intentar usar su don. Miró directamente a dos de ellos, enviando una oleada de veneno invisible. Uno cayó de rodillas casi al instante, tosiendo sangre contra la mascarilla que cubría sus vías respiratorias pero el don de Kim era invasivo, pocas cosas solían detenerlo. El otro empezó a sangrar por los ojos.

Pero entonces, desde lejos, uno de los policías le lanzó un dardo eléctrico que atravesó su esternón, eso fue todo para que su don se pausara completamente.

Kim gimió de dolor y cayó de nuevo al suelo. La electricidad recorrió su cuerpo como fuego líquido. Sus músculos se contrajeron violentamente. Aun así, logró incorporarse, tambaleante, con la visión aún más borrosa.

No eran muchos... pero fueron suficientes.

Wolfgang, todavía débil por el veneno anterior cuando se besó con Kim, fue el primero en caer completamente. Lo electrocutaron sin piedad. Varios dardos impactaron en su pecho y espalda. El ruso torció los ojos, escupiendo sangre mientras su cuerpo convulsionaba.

Kim gruñó, intentando avanzar hacia él.

—No... tu no... — susurró, la garganta se le cerraba.

Los hombres reían.

— Ahora ya no son tan fuertes...

Las voces en la cabeza de Kim volvieron, más crueles que nunca:

Es tu culpa. Wolfgang está débil por tu culpa. Tu lo mataste, ¡fue tu puta culpa, monstruo!

Nuevamente electrocutaron a Wolfgang hasta que este se desmayó completamente, con la boca abierta y sangre goteando de su nariz y labios.

Kim vio, con la vista borrosa, cómo lo esposaban y le ponían un bozal de seguridad. Intentó ponerse de pie pero sus piernas fallaron...

El mundo se volvió negro.

Se desmayó.

Kim escuchó una suave voz y unas manos moviéndolo con cuidado.

Cuando abrió los ojos pesadamente, estaba en una cama grande, en una habitación enorme que no reconocía. Las paredes eran de piedra antigua, con ventanales altos que dejaban entrar una luz suave y dorada. Unos ojos avellanas aparecieron frente a él.

BEAUTIFUL HUMAN -Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora