Lost

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A la mañana siguiente, el sol se colaba entre las copas de los árboles con una luz más cálida de lo habitual. Chay fue el primero en proponerlo durante el desayuno, mientras untaba una tostada con mermelada enlatada, no era su favorita pero podía soportarlo, solo necesitaba un poquito de dulce para empezar el día.

—Hoy hace buen día. Deberíamos salir...hacer senderismo. Hay un camino que vi en el mapa antiguo de la casa. No está lejos y parece seguro.

Wolfgang levantó la vista de su café y asintió casi de inmediato, le gustaba el entusiasmo desmedido que a veces tenía, su personalidad era tan bipolar, casi se parecía a él, excepto porque Wolfgang solía ser más sensato que Chay. Al parecer no le divertía hacer daño sin razón, a Chay por otro lado... si.

—Me parece bien.... Necesito moverme. Llevamos demasiado tiempo encerrados aquí.

Kim, que estaba de pie para llevar su plato vacío a la cocina negó ligeramente.

—Yo paso.

Chay hizo un puchero exagerado, dejando la tostada a un lado.

—Vamos, Kim... es solo caminar. No vamos a alejarnos mucho.

Kim lo miró por encima del hombro. Sus ojos oscuros reflejaban esa mezcla habitual de desconfianza e incluso algo de irritación. El encierro, quizá... ya llevaban cinco días sin recibir noticias de Kinn ni de nadie, eso en personas mentalmente afectadas no era bueno. Nada bueno. Por eso Chay quería despejarse, no necesitaba ponerse violento.

—No me apetece. Vayan ustedes si quieren...

Chay insistió un poco más, acercándose a él con esa sonrisa coqueta que ya empezaba a ser peligrosa porque Kim la empezaba a considerar como bonita.

—Va a ser divertido. Los tres...

—No —cortó Kim suavemente, pero firme— Prefiero quedarme.

Chay enmarcó una ceja — Podría obligarte, tú a diferente de mí, no eres inmune a mis dones.

Kim ladeó la cabeza.

—Me gusta tu determinación, quiero verte intentarlo — dice Kim, burlón

Chay se muerde suavemente el labio, pensativo.

—Si entro a tu cabeza, creo que me volvería loco — susurró

—¿Más? ¿es posible? — Kim negó — no iré.

Wolfgang observó el intercambio en silencio, sin presionar. Sabía que Kim aún necesitaba espacio, todos sabían eso, si encerrabas mucho tiempo a ese hombre o lo presionabas, se comportaría como un gato arisco.

Chay, aunque decepcionado, terminó aceptando con un suspiro.

—Está bien... como prefieras.

Kim solo asintió.

Media hora después, Wolfgang y Chay salieron equipados con mochilas pequeñas, agua y algo de fruta que habían encontrado en la cocina. Kim los vio alejarse desde la puerta, con las manos en los bolsillos y una expresión indescifrable. Mejor. Tendría un momento de soledad, de esos que tanto extrañaba desde que su hermano lo reclutó... aunque, Kim en el fondo sabía que, era mentira... no extrañaba mucho sentirse completamente solo.

El sendero era estrecho pero hermoso. Árboles altos, raíces gruesas y el sonido constante de un río cercano. Al principio caminaron en silencio, disfrutando del crujido de las hojas bajo sus botas. Luego, poco a poco, la conversación empezó a fluir, porque era la primera vez que hacían algo... diferente solo ellos dos, a Chay no se le había ocurrido mejor plan.

BEAUTIFUL HUMAN -Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora