I'm not romantic, I'm tragic.

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I'm not romantic, I'm tragic.



– Para en ese motel – señaló Wolfgang hacia la carretera.

Se habían desviado del camino después del ataque policial porque quizá ellos eran poderosos pero no eran indestructibles y se cansaban, justo en ese momento se sentían muy agotados, quizá si dormían un par de horas podrían continuar luego su viaje hacia Bangkok. Porchay se estiró en el asiento del copiloto y soltó un suspiro somnoliento.

– Es lo mejor, necesito una ducha y dormir una o dos horas para reponer energías – dijo el más joven

Kim giró la dirección y estacionó el auto en el parking del motel, justo a un lado sobre la avenida por sí tenían que salir con rapidez.

– Bien – apagó el auto – irás tu primero y vas a meterte en la mente de la recepcionista y... ¿A donde carajos vas?

Chay ya se estaba bajando del auto, cerró la puerta y se inclinó para verlos a través de la ventana.

– Ya sé lo que tengo que hacer, guapo – le comentó – ustedes saquen a nuestro amigo de la cajuela y yo me encargo de la recepcionista.

Ambos jóvenes lo vieron avanzar hacia la entrada del motel con andar seguro y un contoneo de caderas que Kim podría apostar lo que fuera porque ese chico de verdad lo hacía aposta.

– Es tan jodidamente molesto – gruñó el pelinegro saliendo del coche

Wolfgang emitió un respiro siguiéndolo – Si bueno, es su naturaleza – bromeó sabiendo que Chay había usado esa misma palabra – De todos modos, no es tan irritante cuando pasas más de dos horas con él en el mismo coche.

Kim abrió la cajuela del auto – ¿Ah, no?

– No.

Ambos tomaron al hombre de los tobillos y muñeca, luego con algo de agilidad lo pusieron en el hombro de Wolfgang, era más sencillo que uno de los dos lo llevara, se quedaron un momento afuera hasta que Porchay apareció con una sonrisa y la llave de una habitación entre sus dedos.

– Piso tres habitación trescientos siete – anunció cantarinamente

Los tres entraron al lobby y vieron a la recepcionista sonriente en una esquina, Kim arrugó el ceño – ¿Y qué le dijiste?

– Que si se quedaba quiera el amor de su vida atravesaría esa puerta... ¡Ah, y que nosotros somos sus amigos! – Chay le sonrió a la chica – Recuerda que en diez minutos podrás continuar con tus actividades.

Wolfgang soltó una risa – Eres un diablillo, lo juro –

Porchay oprimió el botón del ascensor – Eso dicen todos –

BEAUTIFUL HUMAN -Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora