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Cuando Kim abrió sus ojos se encontró con una pintura que seguramente no olvidaría porque era la primera vez que al abrir los ojos se encontraba acompañado... la primera vez en toda su vida, porque si, el jamas dormía con nadie. Era extraño sentirse acompañado por personas que no le importaba quien era el realmente, sobretodo Porchay, esa avecilla... durmió plácidamente toda la noche a su lado sin temor alguno, es decir, quizá el don de Kim no le hacia daño pero el todavía podía matarlo, a los dos, con una puta navaja... pero por alguna razón, ambos durmieron a su lado sin pensar en eso, y para ser honesto, Kim tampoco lo pensó... durmió sorprendentemente bien lo que no pasaba desde hace mucho tiempo, casi siempre Kim dormía con un ojo abierto (figurativamente) porque siempre había alguien que buscaba un momento de vulnerabilidad para hacerle daño y Kim se había convencido de que si no tenias nada que perder, nadie podía hacerte daño.
Verse en aquella cama con Wolfgang y Porchay lo hizo sentir así, vulnerable, no débil, pero sí expuesto. Es que Kim jamas sobre esto con nadie, la mayor parte de su vida estuvo solo y nunca se sentó a tomar el té con algún amigo y charlar de sus cosas, tampoco... tampoco intimo con nadie, si... ¡era bastante obvio! Que a pesar de todo lo que Kim decía, el jamas había estado con nadie, no porque le faltaran propuestas es porque él no... no se sentía cómodo, ¿qué le esperaba a esa persona? Morir en medio del placer, antes de tocar el puto orgasmo, no... que lamentable y patético seria, así que Kim se alejo de esa practica, la vida sexual y amorosa para Kim no existía, y tenia que admitirlo, se sentía extraño... es decir, es un chico de veintidós años, sentía necesidades como cualquiera, el hecho de ser un adefesio no quitaba su necesidad fisiológica de... follar, carajo.
– Esta muy temprano para perderte en tus propios pensamientos – ese fue Chay con su voz melodiosa y cantarina.
Kim lo miro, no se había dado cuenta de que se había acostado boca arriba a su lado, suspiro... las mejillas de Porchay se ponían rosadas al dormir, ahora parecía sonrojado, tenia los ojos brillantes y alegres, como una linterna.
– No estaba pensando en nada – replico suavemente, Wolfgang continuaba durmiendo boca abajo al otro lado de Chay. podia escuchar sus suspiros.
– Mmm, ¿dormiste bien? – pregunto
– Lo suficiente – contesto y como si nada se incorporo en la cama apoyándose en el espaldar. – ¿Y tú?
Chay se estiro como un gato, como la gata que tenia Wolfgang.
– Demasiado bien, hacia días no dormía así – admitió el más joven – ¿Se sintió raro dormir acompañado? Imagino que no lo frecuentas.
¿Qué tenia Porchay que podía conocer bien a la gente? Es como si pudiera ver el alma, Kim estaba seguro que esos no eran sus dones, Chay se dedicaba a la mente, a envolverte, a joderte desde adentro, pero no podía leerla.
– Un poco – susurro Kim, se miro las manos... ahora había una pregunta bailando en su garganta – ¿Por qué... te sentiste cómodo durmiendo a mi lado?