El recibimiento fue, ¿cómo decirlo?, manso. No tan elocuente como para denotar un verdadero placer por la llegada de Cho KyuHyun, pero tampoco tan insípido como para pasar desapercibidos. KyuHyun agradeció que fuera de esa manera. Aunque también lo lamentó. Lo primero, porque así no le daría una mala experiencia a su lindo acompañante que parecía disfrutar con algarabía los pastelillos de la mesa de aperitivos. Lo segundo, porque KyuHyun hubiera preferido un motivo para evitar que su estadía se alargara más de lo suficiente.
La ceremoniosidad de la hora de la comida no presentó inconvenientes o situaciones incómodas. KyuHyun se hizo a la idea de que estaba compartiendo un momento con su amigo y que, de hecho, las personas a su alrededor no eran parte de su familia sino, tal vez, unos cuantos desconocidos que ambientaban el entorno como un día cualquiera en la cafetería. Como cuando Hae acostumbraba a visitarlo siempre que se antojaba de un rico postre o cuando lo extrañaba tanto, tanto que reunirse de vez en cuando para beber o comer en el apartamento no era suficiente.
KyuHyun aprovechó que la mayoría de sus familiares, o no lo conocían, o fingían no conocerlo pues así centró su atención por completo en el devorador de pasteles. Indagó en lo que creyó prudente como, por ejemplo, cuál era la situación actual con Hyukjae. Claro que él ya sabía lo suficiente. Estaba enterado de que esos dos acababan de retomar su noviazgo y que, según sus propias conclusiones a partir de lo antes visto, estaba claro que las cosas iban demasiado bien. Pero preguntar siempre era bueno. A KyuHyun le gustaba tener la otra cara de la moneda.
Y es que recordaba los días pasados sin darse cuenta. Cuando Hae corrió a buscarlo en aquel entonces para decirle:
"Si, por alguna extraña razón, repentinamente desaparecieran las semillas pequeñas. Y las fresas fueran completamente lisas y sin bordes... ¿crees que mi fresa se sentiría feliz, Kyunnie? Pienso que perdería su atractivo. Ella lo lamentaría tanto porque ya no está lo que le daba vida. Lo que le hacía diferente de una manzana o una uva. Las "pecas" rodeando su todo... Fue el primero y único en mi vida. En todos los sentidos. ¿Cómo podría yo...? ¿Cómo podría una fresa vivir sin sus pequitas?".
¿Cómo puedo vivir sin Hyukjae?, había querido decirle DongHae en ese entonces.
"Me duele amarlo, Kyunnie. Me duele quererlo de esta forma. Pero también me gusta el hecho de que sea doloroso. Me gusta sentir todo esto por él porque al menos sé que fue real. Y que nadie me lo va a quitar. Mi gatito fue real..."
Oh, lo mucho que KyuHyun maldijo a Lee Hyukjae por esos días. Claro, sabía que no fue su culpa el estado en el que Hae se encontraba porque la intención de ese tipo jamás fue herirlo. Pero ahí quedaba un insípido rencor. Algo latente que hacía que KyuHyun desechara toda pisca de empatía por Hyuk y la convirtiera en una amarga sensación de pesar y molestia.
"Mango", le dijo Hae en el pasado, "que sea de mango. Hoy no quiero fresas. ¿Se puede, Kyunnie?".
Ah, y cómo lo lamentó en su momento. Cómo deseó abrazar a Hae y decirle: "yo te entiendo". Cómo quiso llorar con esas simples palabras porque, no es que significaran la superación de Hae hacia el amor que sentía por Hyukjae, es que DongHae estaba tan profundamente herido, después de tantos años de ausencia, por primera vez desde la ruptura real, que no concebía tener a su alcance algo que pudiera evocarle la memoria de quien, en su mundo, significaba el cuenco de fresas entero.
Por eso las actuales palabras de Lee DongHae eran tan importantes para él en esos momentos. Escuchar de aquellos labios un: "Hyukkie y yo..." o un "Hyukkie me dijo", "Hyukkie me regaló...", "Hyukkie me cocinó...", "Hyukkie me preparó", "Hyukkie me contó...", "Hyukkie me llevó...". En fin, fascinante en serio.
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Strawberry [EunHae]
Fiksi Remaja'PEACH' TERCERA TEMPORADA. "Tan ácido como jugo de limón, pero más dulce que un melocotón..."
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