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La habitación estaba en silencio, solo roto por la respiración tranquila de Butters, que finalmente había cedido al sueño. Pip permanecía a su lado, sentado en el borde de la cama, observando cómo su amigo se acurrucaba bajo la manta, con las mejillas aún un poco sonrojadas por el llanto anterior. Su corazón latía con una mezcla de alivio y tristeza; alivio porque Butters por fin descansaba, y tristeza porque sabía que la calma era solo momentánea. Se levantó despacio, procurando que el colchón no crujiera. Caminó hasta la puerta, la entreabrió y salió al pasillo con pasos ligeros. Cerró con delicadeza, dejando solo una rendija por si Butters despertaba confundido.

El reloj del comedor marcaba una hora indecisa entre la noche y el amanecer. Pip se llevó una mano a la sien. No había dormido bien en días. El pecho le pesaba con pensamientos que no terminaban de acomodarse. Habia regresado a clases pero desafortunadamente eso no lo aliviaba del todo, ya que los bravucones  que lo dejaron herido, continuaban en los pasillos y ya no tenia a un demonio sanguineo de su lado.

—Un té ayudará... —murmuró para él mismo.

Bajó las escaleras lentamente. Cada escalón crujía apenas bajo su peso. No encendió las luces, no quería romper la calma. En la cocina, encendió solo la lámpara pequeña sobre la estufa. El resplandor cálido creó sombras largas sobre el suelo. Llenó la tetera con movimientos automáticos, casi mecánicos. El sonido del agua al caer fue el unico ruido de su hogar.

Encendió el fuego. Apoyó las manos sobre la encimera, respirando hondo en un intento desesperado por encontrar la paz mental. Intentaba no sentir esa mezcla incómoda de cercanía y pérdida que lo había acompañado desde la última visita de  Damien.

El agua comenzó a hervir y el murmullo bajo se transformó en un sonido constante, envolvente, casi hipnótico. El vapor empezó a elevarse en espirales pálidas, empañando ligeramente el aire frente a Pip. Él permanecía quieto, con ambas manos apoyadas en la encimera, los dedos largos extendidos sobre el mármol frío. Intentaba concentrarse en algo simple su té pero su mente no estaba ahí. 

Había algo más en la habitación.No era una corriente de aire. Era esa sensación antigua, conocida, que se le adhería a la piel como una segunda sombra. Una presencia que no necesitaba anunciarse porque su cuerpo ya la reconocía antes que su mente.

Sintió el cambio en la temperatura. El contraste: el vapor cálido frente a su rostro y un frío sutil deslizándose por su espalda. Su respiración se volvió más superficial. No quería girarse.El espacio detrás de él se volvió denso. Y entonces lo sintió...

Un roce apenas perceptible en la base de su cuello, tan leve que pudo haber sido su imaginación... pero no lo fue. Fue contacto real. Deliberado. Una presión suave que se apoyó sobre su piel y permaneció ahí un segundo más de lo necesario. Un beso que lo hizo cerrar los ojos.

No era la primera vez que sentía algo así. Desde hacía tiempo la presencia de Damien tenía esa cualidad oscura, envolvente, casi sobrenatural en la forma en que invadía sus sentidos. A veces era una sensación en el pasillo o un peso invisible en el borde de la cama. A veces una sombra que parecía moverse cuando él sabía que no debía haber nadie.

Había llegado a preguntarse si estaba perdiendo la cordura. Pero esto no era un delirio. El calor del aliento contra su piel era demasiado nítido. El peso del cuerpo detrás del suyo, apenas sin tocarlo del todo, era demasiado concreto. Un roce que no era inocente ni casto, que llevaba implícita una tensión contenida durante demasiado tiempo. Pip sintió cómo ese contacto enviaba un estremecimiento lento por su columna, instalándose en la boca de su estómago.

—No deberías estar aquí... —murmuró, aunque su voz carecía de verdadera firmeza. Abrió los ojos, pero no se giró.

Había algo profundamente íntimo en ese silencio compartido. En la manera en que ninguno hablaba. En la forma en que el cuerpo de Damien parecía rodearlo sin encerrarlo, como si dudara entre sostenerlo o reclamarlo.

 «𝕷𝖔𝖛𝖊 𝖎𝖓 𝖙𝖍𝖊 𝖉𝖆𝖗𝖐»Donde viven las historias. Descúbrelo ahora