La habitación estaba en penumbra, iluminada solo por la tenue luz que se filtraba desde el pasillo. La música de la fiesta seguía retumbando en el piso de abajo, pero dentro de esas cuatro paredes, todo lo demás dejó de existir.
Kenny cerró la puerta con el pie, sin soltarlo ni un segundo. Sus manos seguían aferradas a su cintura, atrayéndolo contra su cuerpo con una seguridad que contrastaba completamente con la torpeza del otro.
—Eres tan linda —susurró contra sus labios antes de besarlo de nuevo, sin darle oportunidad de responder
Butters estaba en llamas.
Cada vez que Kenny hablaba, cada vez que su boca volvía a encontrarse con la suya, sentía que el aire se volvía más espeso, más difícil de respirar. Su mente no podía procesar nada más que el roce de sus labios, el calor de sus manos acariciando su espalda, deslizándose lentamente hasta su cintura.
Intentó decir algo, cualquier cosa, pero todo lo que salió de su boca fue un pequeño jadeo cuando Kenny lo acorraló contra la pared.
—K-Kenny… —su voz salió más débil de lo que quería.
—Shh… —murmuró el otro, besando justo debajo de su oído—. Solo déjate llevar.
Butters No estaba seguro de cuánto más podía resistir sin derretirse por completo.
Era demasiado. Kenny lo besaba con una intensidad que nunca había experimentado, con una mezcla de deseo y urgencia que lo hacía sentir completamente vulnerable. Y al mismo tiempo, se sentía increíblemente bien.
—¿Estás nerviosa? —preguntó Kenny, con una sonrisa mientras lo empujaba lentamente hacia la cama.
Su rostro se calentó aún más.
Si supiera la verdad… si supiera que era su primer beso, su primer acercamiento tan íntimo con alguien. Que realmente era hombre.
Pero en lugar de responder, solo bajó la mirada, incapaz de sostener la intensidad de esos ojos azules.
Kenny rió suavemente y tomó su barbilla con dos dedos, obligándolo a mirarlo.
—No tienes que decir nada. —Su voz sonaba más ronca ahora, más suave. Como si estuviera disfrutando de cada reacción suya—. Solo dime si quieres que pare.
No sabía cómo actuar, cómo responder a todas esas caricias que lo hacían sentir tan extraño y bien al mismo tiempo.
Butters sintió los dedos de Kenny deslizarse lentamente por sus muslos, levantando apenas el vestido que llevaba puesto.
—Tan suave … —susurró Kenny, antes de inclinarse y dejar un beso lento y casi reverente en la parte interna de su muslo.
Un escalofrío recorrió la espalda de Butters.
No esperaba que el calor de esos labios sobre su piel hiciera que su respiración se volviera tan errática. Pero lo que realmente lo hizo reaccionar no fue la sensación, sino el hecho de que su cuerpo respondiera de formas que no entendía.
Era demasiado.
Se estaba dejando llevar demasiado.
Y lo peor…
No tenía idea de que bajo ese vestido, la supuesta "Marjorine" no era más que él mismo, Butters Stotch, un chico sin experiencia que estaba arriesgando todo por la aprobación de McCormick.
Kenny estaba perdido en el momento. En la suavidad de la piel que besaba, en los pequeños temblores que recorrían el cuerpo bajo sus manos. Sentía que podía seguir así toda la noche, explorando cada rincón, descubriendo cada reacción de la hermosa chica que tenía entre sus brazos.
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«𝕷𝖔𝖛𝖊 𝖎𝖓 𝖙𝖍𝖊 𝖉𝖆𝖗𝖐»
أدب الهواة¿𝙐𝙣 𝙥𝙧𝙤𝙮𝙚𝙘𝙩𝙤 𝙥𝙪𝙚𝙙𝙚 𝙘𝙖𝙢𝙗𝙞𝙖𝙧 𝙡𝙖 𝙫𝙞𝙙𝙖 𝙙𝙚 𝙪𝙣 𝙚𝙨𝙩𝙪𝙙𝙞𝙖𝙣𝙩𝙚... ? 𝙿𝙳: 𝑪𝒓𝒆𝒅𝒊𝒕𝒐𝒔 𝒂 𝒍𝒐𝒔 𝒄𝒓𝒆𝒂𝒅𝒐𝒓𝒆𝒔 𝒅𝒆 𝒍𝒐𝒔 𝒑𝒆𝒓𝒔𝒐𝒏𝒂𝒋𝒆𝒔 𝑻𝒓𝒆𝒚 𝑷𝒂𝒓𝒌𝒆𝒓 𝒚 𝑴𝒂𝒕𝒕 𝑺𝒕𝒐𝒏𝒆 . ℙ𝕠𝕣𝕥𝕒𝕕𝕒 𝕙𝕖...
