(Perspectiva de Jirou)
—¡Vamos... vamos... vamos! —murmuré mientras mis dedos volaban sobre el teclado de la consola móvil dentro del camión de comunicaciones.
Había conectado mi auricular directamente a los sistemas de rastreo de los SUV enemigos. El chip que Sero había colocado en uno de ellos me había dado acceso a su red interna, pero formatear una unidad completa en tiempo real, mientras nos perseguían, era otra historia.
—¡Jirou, apúrate! ¡Nos están alcanzando otra vez! —gritó Denki desde la cabina delantera.
—¡Cállate y conduce recto! Estoy casi— ¡YA!
Presioné "ENTER" con fuerza.
La pantalla frente a mí parpadeó. El mapa se distorsionó. Una por una, las señales de los autos enemigos comenzaron a perderse. Y en los monitores de los autos en tiempo real...
Apagón total.
Motores muertos.
Dirección bloqueada.
Frenos activados.
—¡Sí! —grité, levantando los brazos en victoria.
—¿Lo lograste? —preguntó Denki.
—¡Los autos enemigos quedaron como estatuas! ¡Ahora sí, vamos por esa maldita mansión!
⸻
(Perspectiva de Calisto)
Cuando llegamos a la mansión Scott en las afueras, el ambiente era de humo, sudor, y adrenalina consumida.
Izuku y Mina se tiraron al césped jadeando. Sero se quitó la chaqueta y la lanzó contra una silla. Kirishima se desplomó en el sofá más cercano, cubierto en polvo de frenos.
Apolo se dejó caer con el maletín aún apretado entre sus brazos, como si fuera una parte de su cuerpo.
—Estamos vivos... —dijo, con una risa rota—. No tengo idea de cómo, pero estamos vivos.
Yo no decía nada.
Mi cuerpo estaba agotado, pero mi mente no paraba.
El peso del caos. El diamante. La foto. Todo.
Sentí la mirada de Bakugou, ahí, de pie en la entrada, con el rostro cubierto de hollín y los ojos ardiendo en fuego. No dijo nada, pero lo entendí todo.
—Voy a darme una ducha —le dije a los demás, sin esperar respuesta.
Subí las escaleras sin mirar atrás. Cerré la puerta de mi habitación y me dejé caer contra ella, la frente apoyada en la madera. Respiré profundo. Mis manos temblaban.
Golpes suaves.
Tres toques.
Sabía quién era.
Abrí.
—¿Estás bien? —preguntó Bakugou, cruzando el umbral sin pedir permiso.
—Tú sabes que esa pregunta es una tontería —le respondí sin rodeos.
—Sí... lo sé.
Se quedaron unos segundos en silencio. El sonido de la lluvia golpeando la ventana llenaba el vacío.
—Creí que te mataban allá afuera —murmuró él, casi molesto.
—Yo también lo creí... —le dije, girándome hacia él—. Pero no puedo parar, ¿sabes? Siento que si freno... me rompo.
Bakugou se acercó. No me tocó. Solo se detuvo a unos centímetros.
—Me estoy cansando de no saber si vas a regresar cada vez que salimos —dijo con voz baja—. No es solo el trabajo, Calisto. No para mí.
—Entonces dímelo —le dije, firme—. Si hay algo que quieras decirme, si estás esperando el momento perfecto, olvídalo. Aquí todo puede volar en pedazos en cualquier segundo.
Silencio.
Sus ojos se clavaron en los míos. Y por primera vez en mucho tiempo, Bakugou no se contuvo.
—Estoy harto de fingir que no me importas.
El beso fue rudo. Urgente. Cargado de rabia, miedo, deseo y necesidad. No era dulce. Era real.
Una colisión de dos almas hechas de dinamita.
Cuando nos separamos, ambos jadeábamos como si hubiéramos cruzado la línea final de una carrera.
—Bien —dije, con una sonrisa rota—. Por fin.
Bakugou me miró con esa intensidad salvaje que siempre me había enloquecido.
—No me hagas arrepentirme de esto, Scott.
—Solo si tú no te mueres primero, Katsuki.
Y entonces, por primera vez en días...
Sentí que podía respirar.
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Noches En Brasil
Fanfictionla clase 1A fue seleccionada para una misión en río de Janeiro Brasil..en busca de un "diamante"..los que ellos no saben es que vivirán experiencia magníficas y emocionantes...la clase 1A fue acogida en una familia multimillonaria y mano derecha de...
