(Perspectiva de Apolo)
Las manos manchadas de aceite. El torso cubierto solo por una camiseta blanca rota por los bordes. Y el rugido de un motor clásico que había estado restaurando desde que tengo memoria.
El sol estaba bajando, tiñendo el taller con una luz naranja y cálida. El mismo lugar donde aprendí a respirar entre válvulas, bujías y escape de humo.
—¿Sigues torturando ese carburador como si fuera tu enemigo? —escuché la voz áspera de Bakugou desde la entrada.
—¿Y tú sigues siendo tan insoportable como para aparecer sin avisar? —le respondí sin levantar la cabeza.
Ambos sonreímos. Así éramos.
Se acercó y dejó caer una lata de bebida energética a mi lado.
—Gracias —dije mientras tomaba un sorbo.
—¿Es tuyo el GT-R negro? —preguntó mirando el auto cubierto por una lona al fondo.
—Era de mi tío Carlos. Lo terminé hace unos meses. Nunca lo manejo. Es como una reliquia.
—Respetable. —Bakugou se sentó en una llanta junto a mí—. ¿Sabes? Me recuerdas a mí. Cuando no quiero pensar, arreglo cosas. Golpeo cosas.
—Lo sé —dije con una pequeña sonrisa—. Por eso no me molesta que estés aquí.
Hubo un silencio cómodo. El tipo de silencio que solo tienes con alguien que respetas, aunque no se parezcan en nada.
—Me caes bien, Apolo. Y eso no me pasa seguido.
—A mí tampoco —admití.
—Eres un buen hermano. Y un buen compañero.
—Y tú eres mejor de lo que aparentas. Aunque sigues siendo un dolor de cabeza.
Ambos soltamos una carcajada breve. Fue entonces que la puerta lateral del taller se abrió.
—¿Apolo? —la voz suave de Yaoyorozu rompió la magia metálica del lugar.
Bakugou se giró.
Ella caminó hasta nosotros con una pequeña sonrisa, mientras yo dejaba mis herramientas y me limpiaba las manos.
—¿Qué haces aquí, Momo? —pregunté.
—Pensé que sería lindo pasar a verte... antes de que oscurezca. —Se acercó, me dio un beso ligero en la mejilla.
Bakugou alzó las cejas.
—¿Qué? —dije, con una mezcla de incomodidad y orgullo.
—¿Desde cuándo? —preguntó Bakugou, señalándonos a ambos con la mirada.
—Un tiempo. Nada oficial. Pero... sí, estamos juntos. —Momo respondió tranquila, segura.
Bakugou soltó una risa por la nariz y se puso de pie.
—Vaya. No lo vi venir. Pero... los respeto. Buena elección, ambos.
Nos miró con una sonrisa apenas visible en el rostro. Luego agarró su chaqueta.
—Tengo algo que hacer. Nos vemos luego.
Salió del taller sin más palabras.
(Perspectiva de Bakugou)
Caminé hacia la costa. El sonido del mar comenzaba a calmar lo que sentía. No celos. No rabia.
Solo esa cosa... de ver a todos encontrando su lugar. Su "alguien".
Y yo, aunque no lo decía en voz alta... también quería eso.
Entonces la vi.
Calisto.
De pie en la orilla. El mar acariciando sus pies descalzos. Su cabello negro moviéndose con el viento.
El atardecer dibujaba una silueta dorada sobre su piel.
Parecía una pintura.
Una que no sabías si admirar... o tocar.
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Noches En Brasil
Fanfictionla clase 1A fue seleccionada para una misión en río de Janeiro Brasil..en busca de un "diamante"..los que ellos no saben es que vivirán experiencia magníficas y emocionantes...la clase 1A fue acogida en una familia multimillonaria y mano derecha de...
