(Perspectiva de Calisto)
Subí a mi habitación con pasos firmes pero cansados. Aún tenía el corazón acelerado por la reunión, el viaje a Dubái se sentía tan cerca como una bomba a punto de estallar. Empaqué lo básico primero: armas ocultas, brazaletes con sensores, la daga de titanio con mi nombre grabado, y por supuesto, el comunicador que se activaba con el tatuaje de "ángelum aureum".
Estaba revisando un par de documentos cuando me di cuenta de que había olvidado los planos de los sensores térmicos que guardaba en la biblioteca de mis padres, justo en el piso de abajo. Era tarde, la mansión estaba silenciosa, apenas iluminada por luces suaves que vibraban como luciérnagas eléctricas.
Bajé sin hacer ruido, descalza, siguiendo el pasillo de mármol pulido.
Y ahí fue cuando escuché voces.
—...no podemos permitir que los gemelos se enteren —dijo una voz grave. Era mi padre. Francis Scott.
—¿Y qué quieres que hagamos si siguen buscando respuestas? Francis... Calisto ya encontró la foto —respondió mi madre, Kylie. Su voz sonaba tensa, preocupada.
Me detuve en seco, a unos metros de la puerta entreabierta de su estudio. Me escondí junto al marco, como cuando era niña y quería escuchar conversaciones de adultos.
—Héctor... —mi padre pronunció el nombre como si pesara toneladas—. Si descubren quién es realmente, todo lo que construimos podría venirse abajo.
Mi pecho se apretó. Héctor. El mismo hombre de la foto. El desconocido junto a mi padre y el tío Carlos. Sentí que un frío recorrió mi espalda.
—¿Y si ya sospechan? —insistió mi madre—. ¿Y si por alguna razón él decide aparecer ahora que estamos tan expuestos?
—No lo hará. Él sabe que si lo hace... podría poner en peligro no solo a los gemelos, sino a todos.
—Francis... tarde o temprano van a descubrirlo. No puedes ocultar a un fantasma para siempre.
Mi padre no respondió. Solo escuché pasos... acercándose.
Retrocedí en silencio, apretando la mandíbula. Me escondí detrás de la cortina del pasillo. Los vi salir del estudio, hablando en susurros, dirigiéndose al ala oeste.
Cuando me aseguré de que se habían ido, entré al estudio.
La foto seguía ahí, pero ahora estaba más clara en mi mente.
Mi padre.
Mi tío Carlos.
Y Héctor.
El tercer hombre. El misterio. El secreto.
Miré la repisa con una pequeña caja de seguridad empotrada. Cerrada. Protegida.
Pero me juré a mí misma que cuando volviera de Dubái, abriría esa caja. Descubriría la verdad.
No hay secretos eternos. No en mi familia.
Tomé los planos que había venido a buscar. Pero la sensación en mi pecho ya no era ansiedad por la misión.
Era algo peor.
Desconfianza.
ESTÁS LEYENDO
Noches En Brasil
Fanficla clase 1A fue seleccionada para una misión en río de Janeiro Brasil..en busca de un "diamante"..los que ellos no saben es que vivirán experiencia magníficas y emocionantes...la clase 1A fue acogida en una familia multimillonaria y mano derecha de...
