Perspectiva de Apolo
La fiesta estaba llena de luces cálidas, música suave, y risas falsas. Pero yo apenas veía o escuchaba algo más que a ella.
Emiko.
Estaba allí, entre la multitud, como si el pasado hubiera decidido burlarse de mí en el peor momento posible. No había cambiado mucho. Su forma de mirar, de moverse... todo en ella me resultaba dolorosamente familiar. Su presencia me arrancó el aire de los pulmones.
—Apolo... —murmuró, acercándose.
El corazón me dio un vuelco. No sabía si huir, abrazarla o pedirle que no dijera nada.
—Emiko —respondí con la voz más firme que pude reunir.
Nos quedamos en silencio unos segundos. El bullicio de la fiesta parecía desvanecerse a nuestro alrededor. Su mirada era suave, pero había algo más. Culpa, tal vez. Dolor.
—¿Podemos hablar en otro momento? —preguntó ella—. No es seguro ahora.
Sacó un pequeño papel de su vestido y me lo puso en la mano, disimuladamente.
—Este es mi número. No lo pierdas.
Lo miré como si tuviera fuego. Como si fuese un fragmento de una vida que pensé haber dejado atrás. Pero antes de que pudiera decir algo más...
—¡Apolo! —la voz de Momo rompió la tensión como un látigo.
Me giré. Momo estaba a unos pasos, con los ojos entrecerrados y el ceño fruncido. Sus brazos cruzados hablaban más fuerte que cualquier palabra.
—Tenemos que irnos. Ahora —ordenó, sin apartar la vista de Emiko.
El ambiente se tensó. Las dos mujeres se miraron durante un segundo eterno. Emiko con su calma envenenada, Momo con su orgullo herido. Ninguna dijo nada, pero el mensaje fue claro. Era una guerra silenciosa.
Me quedé paralizado.
—Apolo —repitió Momo, más cortante esta vez.
Asentí, guardando el papel con rapidez. Emiko me dedicó una última mirada. No de despedida, sino de advertencia.
Me alejé con Momo, pero no iba a quedarme con ella.
Al doblar el pasillo, vi a Bakugou junto al ascensor. Me acerqué.
—Necesito aire —dije.
Bakugou me miró, adivinando que algo me pasaba, pero no preguntó.
—Vamos entonces —gruñó Bakugou, mirándome de reojo.
Salimos por una de las salidas de emergencia del hotel, atravesamos pasillos en sombras y bajamos por una escalera hasta llegar al estacionamiento privado. Allí, entre filas de autos deportivos, uno en particular llamó nuestra atención: negro, aerodinámico, brutal.
Bakugou rompió la ventana de un codazo.
—Subí.
Me trepé al asiento del copiloto justo cuando él manipulaba el panel y arrancaba el motor con un puente improvisado. El rugido de la máquina nos sacudió el pecho.
—¿Tenés idea de lo que estás haciendo? —pregunté, medio en broma, medio en serio.
—No —respondió con una sonrisa feroz—. Pero va a ser divertido.
Salimos disparados por la rampa como una bala. Bakugou subió los pisos en espiral hasta el techo. A lo lejos, ya se escuchaban los gritos de alerta. Nuestros compañeros necesitaban una salida, y nosotros íbamos a abrirla.
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Noches En Brasil
Fanfictionla clase 1A fue seleccionada para una misión en río de Janeiro Brasil..en busca de un "diamante"..los que ellos no saben es que vivirán experiencia magníficas y emocionantes...la clase 1A fue acogida en una familia multimillonaria y mano derecha de...
