Capitulo 5

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Capítulo 5

Hipo bajo la cabeza y alzo sus manos en señal de rendición . Poco a poco se levantó y salió de su escondite, deseando que la valkiria no le hiciera daño.

 -Lo lamento...yo...yo solo quer...

-¡¡SILENCIO!! –lo calló enojada la valkiria –¿¡Crees que no sé lo que quieres!?¡ Quieres mi plumaje! ¡Todos lo quieren! –dijo Astrid apuntándole con el hacha

-As...Astrid...cálmate...yo...yo...

-¿¡Quien te dijo mi nombre!? –Dijo Astrid sorprendida pero sin dejar su enojo.

-Lo... lo leí, aquí –Dijo sacando las notas de su bolso y entregándoselas a la rubia

-¿De...dónde...lo sacaste!? –Dijo más molesta aún.

-Lo...lo encontré...pero tranquila...se...se que no debí venir... solo...solo quería verte –Dijo Hipo con un leve sonrojo.

-Dices...¿que no quieres mi plumaje? –Dijo Astrid ya más tranquila –Pe...pero conoces la leyenda ¿no?...si lo tomas yo...yo tendría que casarme contigo.

-Lo sé, no crees que si hubiera querido eso, tomaría tu plumaje que se encuentra justo frente a mí? –Dijo Hipo señalando las plumas. Astrid lo miro sin saber que decir, sus plumas se encontraban justo frente a él, era algo que Astrid no creía ver nunca en su vida.

–¿Acaso no quieres casarte conmigo? –Le dijo Astrid al castaño, este le sorprendió la pregunta, pero con tranquilidad contesto con una simple pregunta.

 –¿Tú quieres casarte conmigo?

-¡¡Pero claro que no!!

-Sabía que dirías eso, no puedo obligarte a algo que no querrías...no es lo correcto. –Dijo Hipo con una sonrisa. Astrid nunca vio un comportamiento como el del castaño, y le agrado que fuera así. 

–Entiendo si no quieres verme otra vez, así que lo mejor será irme, no quiero causarle más molestias-Dijo Hipo con una notable tristeza y a Astrid no le gusto verlo así, además quería conocerlo mejor.

-¡Oye espera!...¿cual es tu nombre? –Dijo Astrid con una dulce sonrisa. Hipo se dio la vuelta y la miro a los ojos –Soy Hipo Horrendo Haddock III –dijo con una gran sonrisa y aire de grandesa, la cual se desvaneció al oír el comentario de Astrid.

–Que nombre tan raro jajaja –Dijo Astrid soltando una carcajada. Hipo también comenzó a reírse, no solo porque le causo algo de gracia, sino también porque no sabía de qué era capaz. –Mi nombre es Astrid...significa belleza divina –Dijo sonrojada la rubia

-Y si que te queda el nombre –Dijo hipo con una sonrisa nerviosa en un susurro. Astrid no pudo evitar sonrojarse por completo ante tal comentario.

-¡Auch!...¿Y ese golpe porque? –Dijo Hipo frotando su hombre ya que Astrid lo había golpeado.

 –Eso fue por hacerme sonrojar –Dijo para luego darle un beso en la mejilla.

 –Y esta... es una disculpa, perdona por haberme molestado contigo, es que...siempre, siempre tratan de robar mi plumaje...creí que querrías lo mismo –Dijo Astrid avergonzada.

-Tranquila...puedes confiar en mí, no robare tu plumaje –Dijo hipo con una sonrisa la cual Astrid le devolvió.

 –¿Tienes hambre?...traje algunas manzanas en mi bolso –Le dijo el oji-verde tratando de cambiar algo el tema.

 –Pues...si, un poco –Le contesto la rubia acomodando su flequillo apenada. Hipo saco dos manzanas de su bolso y le ofreció una a Astrid.

 –Gracias –le agradeció la rubia.

-No es nada...Amm...Oye...podrías...dejar esa hacha un momento? –Dijo Hipo observando la gran arma con miedo a que la valkiria se enojara.

 –No –Le contesto cortante la oji-azul

-¿P...pe...pero porque!?

- La tengo por si piensas hacer algo indebido –Dijo mirando seriamente al castaño y este se sonrojo por completo

-¿¡Que!?...pero yo...yo no... yo solo...Aaaa...no...no...Yo...-Decía Hipo sin poder formular frase alguna mientras que Astrid solo se reía de él.

- Jajaja, tranquilo...confío en ti, solo quería verte sonrojado.

-Muy graciosa My Lady, muy graciosa –Dijo Hipo negando con la cabeza y riendo por lo bajo. Astrid se sonrojo y miro seriamente a Hipo, este se asustó ya que creyó que lo golpearía otra vez, pero no fue así –Toma, olvide devolverte las notas.

-Oh...pues gracias, creí que te las quedarías –Dijo mirando a la rubia. 

–No, quédatelas, esta bien. –Hipo le dedico una tierna sonrisa, y Astrid se la devolvió. 

-Gracias Hipo –Dijo lanzándose emocionada sobre Hipo para abrazarlo, acto por el cual ambos cayeron al suelo –Nunca me había divertido tanto con alguien, ¿crees que puedas venir también mañana? –Dijo Astrid mirando a Hipo a los ojos, aún seguían abrazados

– Aaaa...¿Hipo? –decía separándose del castaño –¿Sigues allí? –Decía agitando su mano frente a los ojos del castaño.

–Perdona, cla...claro que sí, mañana vendré a verte –Astrid se levantó y ayudo a Hipo a hacer lo mismo.

–Gracias, debo irme –Dijo para luego convertirse en cisne y volar hasta desaparecer. Hipo se quedó observando la luna por unos minutos, luego hablo en voz baja –Hasta mañana, My Lady.

 Hipo se quedó observando la luna por unos minutos, luego hablo en voz baja –Hasta mañana, My Lady

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